Así han vivido los aficionados vallisoletanos la victoria de España ante Arabia Saudita

Los bares de la capital se han llenado hinchas que han vibrado con el triunfo de la selección española por 4-0

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Fotos: Sergio Borja
El autor esRebeca Pasalodos Pérez
Rebeca Pasalodos Pérez
Lectura estimada: 2 min.
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Había expectación y muchas ganas de goles entre la afición española tras el empate a cero cosechado por los hombres de Luis de la Fuente en su primer encuentro del Mundial 2026 frente a Cabo Verde y la victoria por 4-0 frente a Arabia Saudita dejó satisfechos a los cientos de seguidores congregados en torno a las pantallas.

Los bares, como suele ser habitual en la piel de toro, se convirtieron este domingo en el refugio de multitud de aficionados deseosos de ver a España defender su condición de campeones de Europa, en esta ocasión contra Arabia Saudita.

En TRIBUNA Valladolid nos acercamos a varios establecimientos del barrio de Las Delicias para pulsar el ambiente de una tarde marcada por el fútbol. Desde bastante antes del inicio del encuentro, los bares Connery, O'Donnell y Volcánico fueron llenándose poco a poco de clientes que buscaban una mesa con buena visión de la pantalla, una bebida fría para combatir el calor y, sobre todo, una victoria de España que despejara las dudas del debut.

El rojo dominaba la escena. Camisetas de la selección ybanderas colgadas al cuello daban color a una jornada mundialista que reunió a aficionados de todas las edades. Entre todas las equipaciones había una que sobresalía por encima del resto: la de Lamine Yamal. El joven talento español se ha convertido en el gran reclamo para niños y mayores, que pronunciaban su nombre con la misma ilusión con la que generaciones anteriores hablaban de Fernando Torres, Iniesta o Villa.

Las conversaciones previas giraban precisamente en torno a él. "Hoy tiene que aparecer", comentaban algunos seguidores mientras apuraban los minutos antes del pitido inicial. Y no tardó en hacerlo. Cuando Lamine abrió el marcador, los tres locales estallaron en una mezcla de aplausos, gritos y brazos al cielo. Más de uno se levantó de la silla para celebrar un gol que, además de adelantar a España, parecía liberar la tensión acumulada tras el estreno sin goles frente a Cabo Verde.

Con el paso de los minutos y el dominio español sobre el césped de Atlanta, el ambiente fue ganando en confianza. Cada llegada al área saudí se seguía con expectación y los goles de Mikel Oyarzabal terminaron por convertir la tarde en una pequeña fiesta. Entre bromas, brindis y análisis improvisados de entrenador de barra, los aficionados comenzaron a disfrutar del partido sin mirar tanto el reloj.

El pitido final confirmó la sensación que se respiraba desde hacía tiempo en los bares de Las Delicias. España había vuelto a reconocerse y la afición también. Los clientes abandonaron los establecimientos con una sonrisa, comentando las jugadas de Lamine Yamal y haciendo cuentas para el próximo partido ante Uruguay. Porque si algo quedó claro este domingo en Valladolid es que, cuando juega la selección, los bares se transforman en pequeños estadios donde cada gol se celebra como si se estuviera en la grada.

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