La senadora y activista advierte del auge de los discursos de odio y defiende la visibilidad como "herramienta fundamental" para construir una sociedad más igualitaria
Carla Antonelli: "Los derechos conquistados no nos los ha regalado nadie; han costado décadas de lucha"
La senadora y activista advierte del auge de los discursos de odio y defiende la visibilidad como "herramienta fundamental" para construir una sociedad más igualitaria
En el marco de las celebraciones del Orgullo LGTBI, la senadora Carla Antonelli repasa el estado actual de los derechos y libertades del colectivo en España en un momento marcado por importantes avances legislativos, pero también por nuevos desafíos sociales y políticos. Considerada una de las voces más influyentes del activismo por los derechos de las personas trans en nuestro país, Antonelli ha sido protagonista y testigo de algunas de las principales conquistas en materia de igualdad durante las últimas décadas.
La aprobación de leyes como la Ley Trans o las normas autonómicas de protección frente a la discriminación han supuesto hitos relevantes para el reconocimiento de la diversidad sexual y de género. Sin embargo, la senadora advierte de que el desarrollo normativo por sí solo no garantiza una igualdad plena si no va acompañado de una aplicación efectiva de los derechos reconocidos y de un compromiso firme de las instituciones para combatir la discriminación.
En una etapa caracterizada por la creciente polarización política, el auge de los discursos de odio y la expansión de la desinformación a través de las redes sociales, Antonelli reflexiona sobre los riesgos que afronta el colectivo LGTBI y la "necesidad" de reforzar la educación, la pedagogía y la memoria democrática como herramientas esenciales para preservar los avances conseguidos. También analiza la situación en Castilla y León, el papel de los medios de comunicación, los retos que enfrentan las nuevas generaciones y la importancia de seguir construyendo espacios seguros e inclusivos en ciudades como Valladolid.
Con una trayectoria marcada por la defensa de los derechos humanos y la igualdad, Carla Antonelli reivindica en esta entrevista con Tribuna Gupo la importancia de "no dar por consolidados" los logros alcanzados y de mantener una vigilancia constante frente a cualquier intento de retroceso. Su mensaje, coincidiendo con una nueva edición del Orgullo, es claro: los derechos conquistados son fruto de décadas de lucha colectiva y su defensa sigue siendo una tarea compartida por toda la sociedad.

PREGUNTA: En los últimos años se han producido importantes avances legislativos en materia de derechos LGTBI. ¿Cuál considera que es el principal reto pendiente en España para garantizar una igualdad real y efectiva?
RESPUESTA: La igualdad real y efectiva pasa, en primer lugar, por que las leyes que ya existen se cumplan plenamente. Tenemos legislación específica e incluso herramientas dentro del Código Penal, pero seguimos viendo situaciones en las que determinadas agresiones o insultos se amparan bajo supuestas interpretaciones de la libertad de expresión o no se reconocen agravantes por orientación sexual o identidad de género.
También observamos problemas en la aplicación práctica de algunas normas. Por ejemplo, personas trans extranjeras siguen encontrando dificultades para adaptar su documentación en las tarjetas de residencia. Además, quedaron cuestiones pendientes en la Ley Trans, como el reconocimiento de las personas no binarias, que finalmente no fue incorporado. Son aspectos que todavía debemos abordar para avanzar hacia una igualdad verdaderamente efectiva.
P: El debate sobre los derechos de las personas trans continúa ocupando espacio en la agenda política y mediática. ¿Cómo valora el clima actual de ese debate y qué consecuencias tiene para las personas afectadas?
R: Existe una estrategia muy conocida en política: crear un enemigo al que señalar. Las derechas y las ultraderechas buscan chivos expiatorios y, desgraciadamente, los colectivos históricamente discriminados suelen ser los elegidos. Las personas LGTBI, las personas migrantes o el pueblo gitano han sido señalados en distintos momentos.
En realidad, somos una cortina de humo. Mientras se genera ruido mediático sobre cuestiones que afectan a una minoría muy pequeña de la población, se ocultan otros debates mucho más relevantes relacionados con la sanidad pública, la educación o las desigualdades económicas. Muchas de estas polémicas son operaciones de distracción que poco tienen que ver con las necesidades reales de las personas trans.
P: Diversos informes alertan de un aumento de los discursos de odio y de la polarización social. ¿Percibe una mayor hostilidad hacia el colectivo LGTBI en comparación con años anteriores?
R: Los niveles de crispación han aumentado y los incidentes por LGTBIfobia también reciben una mayor atención. Es cierto que España continúa siendo uno de los países más avanzados en materia de derechos LGTBI, pero eso no debe hacernos bajar la guardia.
La constante focalización sobre determinados colectivos contribuye a normalizar discursos que antes resultaban impensables. Cuando el odio se convierte en algo cotidiano, algunas personas terminan creyendo que insultar, despreciar o discriminar no tiene consecuencias porque ven a determinados líderes políticos o mediáticos actuar de la misma manera. Esa normalización del odio será algo que tendremos que desmontar en el futuro.
P: ¿Qué papel deberían desempeñar las instituciones públicas, los medios de comunicación y el sistema educativo para combatir la desinformación y los prejuicios hacia el colectivo?
R: La clave está en la educación, la pedagogía, la sensibilización y la concienciación. Hay que trabajar desde todos los ámbitos para que la sociedad comprenda que la diversidad forma parte de la realidad y la enriquece.
Ni los medios de comunicación ni las instituciones deberían contribuir a señalar a determinados colectivos o alimentar prejuicios. Su función debe ser favorecer la convivencia, ofrecer información rigurosa y ayudar a construir una sociedad más inclusiva.
P: Castilla y León ha sido escenario de debates sobre políticas de igualdad y diversidad. ¿Qué valoración hace de las iniciativas impulsadas en la comunidad autónoma y qué medidas considera prioritarias?
R: Mientras gobiernen conjuntamente Partido Popular y Vox, considero muy difícil que Castilla y León avance hacia una ley específica LGTBI. Lo que estamos viendo en distintos territorios es una tendencia a eliminar referencias explícitas a colectivos como el LGTBI o las personas migrantes de determinadas iniciativas institucionales.
A menudo se presentan reformas como si fueran avances, pero detrás existe una intención política muy distinta. Por eso es importante mantener una vigilancia constante y seguir reivindicando medidas concretas de protección e igualdad.
P: En ciudades de tamaño medio como Valladolid, ¿cuáles son los principales desafíos para garantizar espacios seguros e inclusivos para las personas LGTBI, especialmente entre la juventud?
R: La visibilidad sigue siendo una de las herramientas más poderosas. Cuando algo forma parte de la vida cotidiana, deja de percibirse como excepcional y pasa a verse con normalidad.
La normalización de la diversidad favorece la convivencia y contribuye a crear entornos más seguros. Cuanta más presencia tengan las realidades LGTBI en la vida pública, más fácil será combatir los prejuicios y fomentar la inclusión.

P: Las nuevas generaciones viven la diversidad sexual y de género de forma diferente a las anteriores. ¿Qué cambios positivos observa y qué preocupaciones mantiene respecto a los jóvenes?
R: Existe una mayor concienciación porque las nuevas generaciones han crecido con más información y más referentes. Hay una percepción mucho más natural de la diversidad que hace algunas décadas era impensable.
Sin embargo, también observamos que una parte de la juventud está absorbiendo discursos ultras y mensajes reaccionarios. Conviven ambas realidades. Por un lado, hay más aceptación y más conocimiento; por otro, algunos jóvenes están reproduciendo narrativas que relativizan incluso etapas oscuras de nuestra historia. Por eso es tan importante seguir trabajando en educación y memoria democrática.
p. Las redes sociales son una herramienta de visibilidad, pero también un espacio donde proliferan los ataques y la desinformación. ¿Cómo cree que debería afrontarse esta realidad?
Las redes sociales tienen una doble cara. Son una herramienta extraordinaria para dar visibilidad y conectar a las personas, pero también facilitan la difusión de bulos y discursos de odio.
Por eso es necesario establecer mecanismos de control más eficaces frente a la desinformación y los mensajes discriminatorios. Cada vez que se plantean medidas en este sentido, surgen fuertes resistencias por parte de quienes se benefician de ese ecosistema digital sin regulación suficiente.
P: Desde su experiencia personal y política, ¿qué mensaje trasladaría a quienes sienten que los derechos conquistados por el colectivo pueden verse amenazados o cuestionados?
R: Que depende de nosotros y nosotras defenderlos. No podemos asumir que cualquier retroceso es inevitable. Hay que mantener la cabeza alta, mirar de frente y recordar que estamos aquí para quedarnos.
La sociedad pertenece a todas las personas. Los derechos conquistados forman parte de esa construcción colectiva y deben ser defendidos con firmeza frente a cualquier intento de cuestionarlos.
P: Con motivo de las celebraciones del Orgullo y de la creciente visibilidad del colectivo en toda España, ¿qué reflexión le gustaría compartir con los lectores de Valladolid sobre el presente y el futuro de la igualdad LGTBI?
R: Me gustaría recordar que nadie nos ha regalado absolutamente nada. Todos los avances conseguidos son fruto de una lucha larga, difícil y sostenida durante décadas.
Tenemos la responsabilidad de cuidar esos logros, respetarlos y seguir fortaleciéndolos. También debemos recordar de dónde venimos para no repetir errores del pasado. Los pasos que hemos dado hacia adelante no deberían volver jamás hacia atrás.

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