La IATA alerta de un fuerte desplome de la rentabilidad del sector aéreo en 2026 por el encarecimiento del combustible y las tensiones geopolíticas
Volar será más caro en un mundo más tenso las aerolíneas ven caer a la mitad sus beneficios
La IATA alerta de un fuerte desplome de la rentabilidad del sector aéreo en 2026 por el encarecimiento del combustible y las tensiones geopolíticas
Las aerolíneas comerciales atraviesan un nuevo periodo de presión financiera que amenaza con recortar drásticamente sus beneficios en el corto plazo. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha advertido este domingo de que la rentabilidad del sector caerá casi a la mitad este año debido, principalmente, al fuerte encarecimiento del combustible impulsado por las tensiones geopolíticas y el conflicto en Oriente Medio.
Según las previsiones presentadas en la reunión anual de la organización en Río de Janeiro, el beneficio neto global de las aerolíneas pasará de 45.000 millones de dólares en 2025 a 23.000 millones este año, lo que supone un recorte muy significativo en apenas un ejercicio. En paralelo, el margen neto del sector se reducirá del 4,2 % al 2 %, reflejando una pérdida de eficiencia en un contexto de costes al alza.
El principal factor detrás de este deterioro es el incremento del precio del queroseno de aviación, que, según la IATA, será este año alrededor de un 70 % más caro que en el ejercicio anterior. Este aumento se traducirá en una factura adicional cercana a los 100.000 millones de dólares para el conjunto del sector, una cifra que tensiona especialmente a las compañías que aún no han completado su recuperación tras la pandemia.
El director general de la IATA, Willie Walsh, describió un escenario marcado por la acumulación de crisis. A las secuelas de la covid-19 se suman las tensiones en las cadenas de suministro, la guerra en Ucrania, los cambios en las políticas comerciales internacionales y, más recientemente, la escalada del conflicto en Oriente Medio, que ha impulsado al alza el precio del petróleo y del combustible de aviación.
"Es un año difícil para todas las aerolíneas", resumió Walsh, subrayando que las compañías más vulnerables son aquellas que todavía arrastran problemas financieros desde la pandemia.
Pese a este deterioro en los márgenes, el sector mantiene un cierto optimismo gracias al comportamiento de la demanda. La IATA prevé que el tráfico de pasajeros crezca un 2,1% en 2026, mientras que el transporte de mercancías aumentará un 0,7%, aunque ambos ritmos son inferiores a los registrados en años anteriores.
El informe también pone el foco en otro problema estructural que agrava la situación: los retrasos en la fabricación y entrega de aviones y motores. La cartera de pedidos supera actualmente las 18.000 aeronaves, mientras que la edad media de las flotas ha alcanzado un récord de 15,2 años, lo que obliga a las aerolíneas a operar con equipos más antiguos, menos eficientes y más costosos de mantener.
Según la IATA, estos problemas en la cadena de suministro ya costaron al sector al menos 11.000 millones de dólares en 2025, una carga que se suma ahora al impacto del combustible.
Aun así, el comportamiento del consumidor sigue ofreciendo cierto margen de resiliencia. Casi la mitad de los viajeros encuestados por la organización asegura que planea aumentar su gasto en viajes este año, mientras que otro 43% mantendrá su nivel actual, lo que alimenta las expectativas de una temporada alta relativamente sólida en el hemisferio norte.
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