El TAC baja el telón en Valladolid sin perder la sonrisa: así fue la quinta y última jornada del festival

Cerró este domingo con espectáculos para todos los públicos convirtiendo Valladolid, una vez más, en un escenario teatral al aire libre

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El TAC baja el telón en Valladolid sin perder la sonrisa: así fue la quinta y última jornada del festival
'Lady Bloom' de la compañía catalana La Quebrá. Galería de imágenes compartida por TAC Valladolid.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 3 min.
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Valladolid despidió este domingo la 27ª edición del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) con una intensa jornada final marcada por el ambiente festivo, la presencia constante de público y una programación que volvió a transformar plazas, parques y espacios históricos en escenarios abiertos a la imaginación, el humor y la creación contemporánea.

Desde primera hora de la mañana, el Campo Grande y la Casa Zorrilla se llenaron de familias y curiosos atraídos por las propuestas de pequeño formato. Los títeres holográficos de La Cajita, de la compañía Holoqué, sorprendieron al público en la Plaza del Libro con una experiencia visual íntima y tecnológica, mientras que Selfiematón, de María Solá, convirtió la Plaza del Fotógrafo en un espacio de juego escénico y participación ciudadana.

También el patio de la Casa Zorrilla mantuvo durante toda la jornada un incesante trasiego de espectadores con Un teatro en el jardín, una propuesta delicada y pensada especialmente para el público familiar. Uno de los momentos más simbólicos del día llegó al mediodía con la entrega de premios del festival en las ruinas del Archivo Municipal, donde Refugi, de la compañía Manolo Alcántara, fue reconocido como Mejor Espectáculo.

A partir de ahí, el TAC volvió a desplegarse simultáneamente por toda la ciudad. En la Plaza de Poniente, la compañía Campi Qui Pugui atrapó al público con Camelva, una propuesta de teatro de calle cargada de humor visual y situaciones absurdas, mientras que la Acera de Recoletos acogió uno de los espectáculos circenses más aplaudidos de la jornada: Cosmicomics, de Cirque Hirsute, que combinó circo contemporáneo, equilibrio y un universo estético inspirado en la ciencia ficción.

Por su parte, la Plaza Zorrilla volvió a convertirse en uno de los grandes puntos de concentración del festival con Bamboo, de NoFit State Circus. La compañía británica levantó una gran estructura de cañas de bambú que sirvió de escenario para una vertiginosa coreografía aérea en constante transformación, en una de las imágenes más espectaculares del cierre del TAC. También destacó la propuesta Weight(less), de la compañía Mimbre, en Portugalete, donde el circo contemporáneo sirvió para reflexionar sobre el cuerpo, la fragilidad y el papel de la mujer en escena mediante acrobacias y un lenguaje físico de gran potencia visual.

Además, la veterana compañía Trapu Zaharra volvió a conectar con el público vallisoletano gracias a La última y nos vamos, un espectáculo de teatro de calle cargado de ironía y humor popular que reunió a decenas de espectadores tanto en su pase matinal como en el vespertino en la Acera de Recoletos. Fue precisamente durante la tarde cuando el festival rindió homenaje a la histórica compañía vasca, presente en 11 de las 27 ediciones del TAC y convertida ya en una habitual en el certamen. La última y nos vamos supuso, de hecho, la despedida definitiva de Trapu Zaharra de los escenarios vallisoletanos, en un emotivo reconocimiento por parte del público y de la organización tras décadas de estrecha relación con el festival.

Entre el numeroso público que abarrotó durante toda la jornada el centro de Valladolid se encontraron aficionados del Deportivo de La Coruña, desplazados a la ciudad con motivo del encuentro de fútbol disputado este fin de semana. Aprovecharon las horas previas al choque para mezclarse entre los asistentes del festival y disfrutar de varias de las actuaciones programadas.

La jornada vespertina estuvo además condicionada por la meteorología, lo que obligó a realizar algunos retrasos y cambios de horario en varios espectáculos para garantizar la seguridad de artistas y público, aunque ello no impidió que los diferentes espacios mantuvieran una notable afluencia de asistentes. Tras la lluvia, el festival encaró sus últimas horas con nuevas funciones. Uno de los momentos más emotivos llegó en las Moreras con Répliques, de la compañía francesa Cie. Le Grand Jeté!, una pieza de acrodanza que combinó fuerza física y sensibilidad coreográfica en torno a las relaciones humanas y la memoria.

Con esta quinta y última jornada, Valladolid cerró una nueva edición del TAC confirmando la fortaleza de un festival plenamente consolidado en el calendario cultural nacional e internacional. Durante cinco días, la ciudad volvió a volcarse con las artes de calle gracias a las miles de personas que ocuparon plazas y paseos para disfrutar de una programación diversa, contemporánea y abierta a todos los públicos.

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