El violista vallisoletano ha logrado ser el único de la provincia en acceder a la Joven Orquesta Nacional de España
Pablo Nieto: “Me siento muy orgulloso de poder representar a Valladolid en la mejor orquesta joven del país”
El violista vallisoletano ha logrado ser el único de la provincia en acceder a la Joven Orquesta Nacional de España
Pablo Nieto, violista vallisoletano, ha logrado revalidar su plaza por segundo año en la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), donde es el único representante de Valladolid en la formación. El año pasado, el músico se encontraba en el número 11 de la orquesta, por lo que, si necesitaban 10 violistas, se quedaba en reserva. Sin embargo, este año ha logrado ascender al número seis, lo que le dará más oportunidades y viajes alrededor de toda España y Europa.
El pasado Miercoles Santo recibió la llamada y, a su vez, le llamaron del conservatorio de Amsterdam para comunicarle que había sido admitido para el próximo curso. Ambas oportunidades le acercan a una de las cosas que más le gusta en la vida: viajar. Actualmente, se encuentra en Valladolid para participar en el encuentro de la OSCyL Joven, que se celebrará en el Centro Cultural Miguel Delibes.
Nieto afronta esta nueva etapa con una mezcla de incertidumbre y tranquilidad. Aunque prefiere disfrutar del momento, tiene claro que si le surge la oportunidad de trabajar en la Orquesta de Castilla y León, no se lo pensaría dos veces. En una entrevista a TRIBUNA, ha asegurado que, a pesar de que su camino como violista surgió de forma temprana e improvisada, si volvería a nacer, "sería violista otra vez".
PREGUNTA: ¿Cómo se siente al ser el único vallisoletano que forma parte de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE)?
RESPUESTA: Pues la verdad es que me siento con mucho orgullo. Sinceramente pienso que en Valladolid hay talento, hay posibilidades y también hay muy buena música. Entonces me siento bastante orgulloso de ser el único vallisoletano y poder representar a Valladolid en la mejor orquesta joven del país.
P: ¿Qué es lo más exigente de formar parte de una formación como esta con tanto prestigio?
R: Lo más exigente yo creo que es el hecho de entrar, de poder formar parte, porque las pruebas son bastante duras. Funcionan primero con una preselección por vídeo, donde este año se han presentado más de 100 personas de viola. A partir de ese vídeo te seleccionan para una prueba presencial en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música de Madrid.
Las pruebas son durante tres días. En mi caso me tocó el miércoles santo, llegas por la mañana, calientas y sales a la Sala de Cámara, que es bastante grande. Es impactante tener una sala así para ti solo, con el tribunal en el escenario, y tienes que tocar para ellos. Llegas con bastantes nervios. Bueno, al final yo hice la prueba hace dos años y entré en la JONDE, pero entonces iba sin expectativas. Este año, en cambio, tenía más presión porque no sabía si iba a quedar más arriba o más abajo en la bolsa de trabajo. El año pasado estaba el número 11 y este año estoy el número 6. Haber podido formar parte otra vez de la orquesta y además mejorar mi posición es un orgullo y un honor.
P: ¿Cómo funciona el tema de la bolsa de trabajo?
R: Es una lista que va del 1 al 32. Al número 1 le llaman para todo y a partir de ahí van bajando. En proyectos grandes suelen necesitar entre 10 y 12 violas. El año pasado, si necesitaban 12, me llamaban directamente, pero claro si necesitaban 10, me quedaba el primero de reserva.
JONDA también hace encuentros de cámara y encuentros más pequeños, donde a veces me he quedado fuera si nadie cancelaba. Este año, al estar el sexto, significa que me llamarán antes para más proyectos, por lo que son más oportunidades.
P: Lleva tocando la viola desde los 7 años. ¿Cómo comenzó su trayectoria en la música? ¿Fue algo vocacional o surgió de forma improvisada?
R: De pequeño me gustaba muchísimo la música clásica y estudiaba en el colegio María Teresa Íñigo de Toro en Huerta del Rey, donde tenía una profesora de extraescolares, Victoria García, a la que le debo todo. Empecé con piano a los 5 años y a los 7 me recomendó entrar en el conservatorio.
Mis padres pensaban que no duraría mucho, pero aquí estamos. A los 17, en 2021, me gradué en el Conservatorio de Valladolid con el grado profesional y luego me fui a Madrid para estudiar el superior de música. Ahora estoy en mi quinto año mientras hago un máster de viola. Además, el mismo día que me comunicaron lo de la JONDE, me dijeron que me habían cogido en otro máster en el Conservatorio de Ámsterdam, así que el año que viene estaré allí.

P: Ha comentado que actualmente es alumno del Centro Superior de Enseñanza Musical Katarina Gurska, ¿cómo va a compaginar sus estudios con la orquesta?
R: La orquesta funciona por encuentros, no es algo semanal como una asignatura a la que tienes que atender normalmente. Por ejemplo, en invierno nos juntamos una semana en Zaragoza para ensayar y luego hacemos conciertos en distintas ciudades de España. El encuentro suele durar a lo mejor 3 semanas y solemos ir entre 30 y 40 persona. Aunque lo mejor son las giras, que vamos más de 100. El verano pasado estuvimos en Gijón, Barcelona, Frankfurt y Berlín. Gracias a la JONDE he podido conocer sitios como Berlín. Es una experiencia muy enriquecedora.
P: Volviendo a su historia con la viola, ¿por qué eligió este instrumento?
R: Es una anécdota curiosa, cuando escogí la viola no sabía lo que era. Pensaba que era lo mismo que el violín. En el conservatorio podías elegir varios instrumentos, a mí me gustaba mucho la percusión pero había muy pocas plazas en la mayoría de instrumentos, pero en viola había muchas, en total nueve. Entonces mi profesora me dijo que la eligiera para asegurar entrar. Viéndolo ahora, no fue mala elección. Llevo ya más de 15 años, prácticamente toda mi vida, y si volviera a nacer, sería violista otra vez. Es una profesión muy vocacional y muy agradecida. Poder estar en un escenario y expresar emociones con el público y ver como disfrutan a través de ti, es una sensación impagable.
P: ¿Recuerda el momento exacto en el que decidió dedicarse a la música en serio?
R: Sí, en primero de Bachillerato. Estaba en quinto de profesional y pensé: "¿por qué parar aquí?", así que decidí seguir adelante. Incluso en el instituto dejé de hacer algunas asignaturas para centrarme en el conservatorio. Hice la EBAU, pero mientras otros celebraban, yo tenía que seguir estudiando porque tenía una prueba de acceso en Madrid. Es una vida un poco de sacrificio, ya que mientras otros hacen planes, tú tienes que ensayar y siempre estar estudiando. Es como un atleta que siempre tienes que entrenar para no perder forma. Hay que dedicarle muchas horas. Antes de las pruebas de la JONDE, por ejemplo, estuve dos semanas estudiando cuatro o cinco horas al día.
P: Su trayectoria ha estado marcada por la OSCyl Joven, ¿cómo definiría su paso por ella?
R: Me ha servido mucho para seguir formándome. Soy miembro fundador, ya que se creó en 2023. Nos permite trabajar repertorio orquestal y prepararnos para el ámbito profesional. Además, era algo que hacía falta. Muchos de los músicos de Castilla y León nos preguntábamos: hay orquestas jóvenes en Andalucía, Madrid, Valencia, Cataluña y no teníamos una en Castilla y León. Creo que fue muy buena iniciativa y que tiene muy buen nivel.
P: ¿Cree que existen muchas oportunidades para músicos jóvenes en Valladolid? ¿O echa en falta más apoyo institucional o cultural para jóvenes músicos?
R: La verdad que echo en falta más oportunidades. Tenemos un buen conservatorio, pero muchos terminamos y nos vamos fuera a seguir formándonos, a ciudades como Madrid, San Sebastián o Salamanca. A nivel cultural Valladolid está muy bien, también es la sede de la Orquesta de Castilla y León, pero a nivel laboral hace falta más apoyo por parte de las instituciones.
P: A nivel personal, fuera de la música, ¿cómo es Pablo?
R: Soy una persona creativa, me encanta viajar y descubrir cosas nuevas. La música me ha dado muchas experiencias y muchos viajes que quizá con otra profesión no podría haber tenido. También me interesa el mundo del community management. Actualmente llevo las redes sociales de un violinista, Francisco Fullana; me gusta no quedarme estancado y seguir aprendiendo.
P: Mirando al futuro, ¿le gustaría desarrollar su carrera en España o fuera?
R: Es algo que me suelo preguntar. Mucha gente me recomienda irme fuera tras el superior. Este año tengo la oportunidad de ir a Ámsterdam y me ilusiona. Irme a un país nuevo, irme a un contexto totalmente diferente, pues la verdad es que siempre me ha gustado. Ya me pasó cuando llegué a Madrid en 2021, que el hecho de poder estar solo en una gran ciudad me gustaba. Ahora, también pienso que voy a echar mucho de menos el sol en Amsterdam, porque hace mucho viento en Países Bajos.
De todas formas, si tuviera la oportunidad de trabajar en la Orquesta de Castilla y León, volvería a Valladolid sin dudarlo. Eso sí, siempre intento vivir el presente y pienso "es un problema para el Pablo del futuro", aunque no me gusta mucho la incertidumbre.

P: Por último, ¿qué le diría a alguien de Valladolid que quiere dedicarse al ámbito instrumentista?
R: Lo importante de la música es estudiar, estudiar y estudiar. Es fundamental. No hace falta ser perfecto técnicamente, pero el trabajo constante es clave. También es importante saber conectar con el público, eso abre te muchas puertas. Y que saber que hay infinitas posibilidades en la música, no solo ser intérprete o profesor; eso, por ejemplo, no se enseña en el conservatorio. Si te gusta la música, hay muchas maneras de trabajar de la música, no solamente tocando. Desde pequeño nos inculcan mucho que esto tiene que ser así. Pero hay muchas veces que esto puede ser de asa, puede ser de otra manera totalmente diferente, ya será lo que tenga que ser.








