Referente del comercio local durante décadas, destacó por su dedicación a la artesanía, la moda y el pequeño negocio en Valladolid
El Cristo del Consuelo pone el broche al Miércoles Santo en Valladolid
La procesión ha recorrido el centro en un Vía Crucis de catorce estaciones marcado por el silencio y la oración
La ciudad entró en la medianoche de este Miércoles Santo con un cambio de ritmo, el del silencio que acompaña al Consuelo. Desde la iglesia de San Benito el Real, la Procesión de la Peregrinación del Consuelo tomó las calles con un tono sobrio y contenido, poniendo el broche a la jornada.
La Cofradía del Santo Sepulcro volvió a situar en el centro al Santísimo Cristo del Consuelo, obra de Gregorio Fernández hacia 1610. Portada a hombros, la talla recorrió el centro de la ciudad en un itinerario que, más que un desfile, se vivió como un acto continuo de oración.

A lo largo del recorrido, quedaron señalizadas las catorce estaciones del Vía Crucis, marcando el ritmo de una procesión en la que cada tramo invitó al recogimiento. Desde San Benito, el cortejo avanzó por Rinconada, Cebadería o Platería hasta adentrarse en enclaves como la plaza de los Arces o San Miguel, manteniendo en todo momento una cadencia pausada y silenciosa.
Sin grandes alardes ni elementos añadidos, la fuerza de la procesión residió en su sencillez. El Cristo del Consuelo, en su expresión contenida, concentró la atención de quienes acompañaron el recorrido, en una escena que se alejó del bullicio para centrarse en la reflexión.
El regreso a San Benito cerró el itinerario ya entrada la madrugada, poniendo fin a una jornada en la que Valladolid transitó desde la actividad de la tarde hasta el silencio más profundo de la noche. Una despedida sobria para un Miércoles Santo que encontró en el Consuelo su último gesto.

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