Valladolid refuerza su plan de emergencia contra el frío: "Nuestro mínimo es garantizar la dignidad de las personas"

El desplome de temperaturas pone en especial riesgo a quienes carecen de un techo bajo el que guarecerse, para quienes el Ayuntamiento ofrece diversos recursos

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Valladolid refuerza su plan de emergencia contra el frío: "Nuestro mínimo es garantizar la dignidad de las personas"
Cartel de persona sin hogar pidiendo ayuda en la calle. TRIBUNA
El autor esRebeca Pasalodos Pérez
Rebeca Pasalodos Pérez
Lectura estimada: 4 min.

El invierno en Valladolid no da tregua, y la reciente llegada de fenómenos meteorológicos como la borrasca Kristin ha puesto de manifiesto la extrema vulnerabilidad de quienes carecen de un techo. Cuando los termómetros se desploman y las lluvias y vientos azotan la ciudad, la diferencia entre la seguridad y el riesgo vital se mide en la capacidad de respuesta de los servicios públicos. Rodrigo Nieto, concejal del Ayuntamiento de Valladolid, detalla que la ciudad cuenta con un engranaje diseñado específicamente para estas situaciones: un plan de emergencia que permanece activo desde el mes de septiembre y que no se desactiva hasta que regresa el buen tiempo. Este protocolo se traduce en un despliegue de recursos que se intensifica cuando las condiciones se vuelven críticas, asegurando que nadie tenga que enfrentar el frío extremo sin una alternativa.

Según explica Nieto a TRIBUNA Valladolid, el núcleo de esta respuesta es el Albergue Municipal, situado en el paseo de Extremadura, cuya capacidad se ve significativamente reforzada durante los días de climatología adversa. En situaciones de normalidad, el centro cuenta con unas 60 plazas y una ocupación media de 50-55 personas, pero el plan permite ampliar el recurso en unas 30 o 40 plazas adicionales. "La media de ocupación del albergue no ha sido del 100% durante estos meses, quedan plazas aún, pero cuando hay frío extremo sí que hemos cubierto todas las plazas para que nadie se quede en la calle", afirma Nieto para subrayar que el sistema está preparado para absorber los picos de demanda que generan borrascas y olas de frío como la de los últimos días. Este incremento no es solo físico, sino también humano, ya que se aumenta la plantilla para atender adecuadamente el incremento de usuarios en estas fechas críticas.

La importante labor de los equipos de calle

Sin embargo, el reto no reside únicamente en la disponibilidad de camas. El Ayuntamiento tiene monitorizadas a otras 80 personas que viven habitualmente en situación de calle en la ciudad. De este grupo, unas 30 suelen acudir al albergue cuando llegan las temperaturas bajo cero o los fuertes temporales. Para el resto, el trabajo de los equipos de calle, formados por personal propio y entidades como Cruz Roja e Intras, se vuelve fundamental. Estos profesionales conocen perfectamente quiénes son y dónde se encuentran estas personas, realizando una intervención diaria que busca convencerlas de que abandonen la intemperie, al menos durante las noches más peligrosas.

Nieto destaca la complejidad humana tras esta realidad, señalando que muchas de estas personas permanecen en la calle por decisión propia, a menudo debido a patologías de salud mental o adicciones que dificultan su integración en recursos habitacionales convencionales. "Es importante remarcar que hacemos un esfuerzo para que vayan al albergue, con los equipos de calle, porque estas personas no quieren dejar la calle, viven ahí por decisión propia, no porque no haya sitio", explica el concejal. Para aquellos que, a pesar de la insistencia de los mediadores y trabajadores sociales, rehúsan trasladarse al albergue, el Ayuntamiento no les deja desamparados: se les proporcionan sacos de dormir y mantas específicamente diseñados para resistir temperaturas extremas, asegurando así un mínimo de protección frente a la congelación.

Comida, atención sociosanitaria y otros recursos

La labor municipal va mucho más allá de ofrecer una cama caliente. La intervención es integral y busca garantizar la dignidad de cada individuo a través de un equipo multidisciplinar compuesto por psicólogos, trabajadores sociales y mediadores comunitarios. Estos equipos no solo atienden la necesidad inmediata de cobijo, sino que trabajan en la inserción sociosanitaria, ayudando a los usuarios a gestionar el Ingreso Mínimo Vital o a acceder a tratamientos para sus enfermedades o adicciones. Nieto es claro en este sentido: "Lo que tenemos que garantizar nosotros como mínimo es la dignidad de las personas y todas las personas tienen derecho a comer todos los días y a intentar dormir en un lugar que por lo menos les permita tener cubiertas sus necesidades más básicas".

En esta red de protección, el comedor social ubicado detrás de la Cúpula del Milenio juega un papel vital, sirviendo una media de 70 comidas y cenas diarias. Este recurso no es exclusivo para las personas sin hogar, sino que también atiende a ciudadanos que, aunque tengan un techo o incluso un empleo precario, no cuentan con recursos suficientes para cubrir su alimentación diaria tras una valoración de los trabajadores sociales. El objetivo final del Ayuntamiento no es mantener a las personas permanentemente en estos recursos de emergencia, sino utilizarlos como un puente hacia la autonomía. Programas pioneros en la región permiten que varios usuarios convivan en pisos compartidos, pagando sus gastos con sus propios ingresos -ya sean laborales o ayudas sociales- para reinsertarse plenamente en la vida social de Valladolid.

Para cualquier persona que se encuentre en una situación de vulnerabilidad o necesite acceder a estos recursos, el Ayuntamiento de Valladolid dispone de múltiples puntos de entrada. Los ciudadanos pueden dirigirse a cualquier Centro de Acción Social (CEAS), situados en los centros de vida activa de los distintos barrios, así como al propio albergue municipal o al comedor social. También es posible solicitar ayuda en cualquier dependencia municipal, incluyendo la sede de San Benito o el propio Ayuntamiento, donde los servicios sociales valorarán el caso de inmediato para ofrecer la atención necesaria. El mensaje del consistorio es rotundo: los recursos están disponibles y el personal está preparado para actuar, especialmente cuando el invierno muestra su cara más dura.

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