De Tarifa a Valladolid en vespino para disfrutar de unos días de hermandad

Entre los participantes de Motauros también se encuentra el que fuera ayudante de Lolo Sainz en la selección española absoluta, Gustavo Aranzana

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De Tarifa a Valladolid en vespino para disfrutar de unos días de hermandad
Fran Cairón y David González. EFE/Inés Morencia.
Inés Morencia
Lectura estimada: 3 min.

Cuando uno es motero lo lleva en la sangre. La afición por las motos se añade al ADN y se convierte en una aventura constante, en un reto compartido con amigos, como en el caso de Fran Cairón y David González, que han llegado a Valladolid desde Tarifa en vespino, para disfrutar del ambiente de hermandad de Motauros.

Primero, pasaron por Pingüinos, tras un viaje de tres días en el que fueron acumulando anécdotas: una brecha en la cabeza de Jesús, tras una inoportuna caída justo antes de salir; una avería en uno de los vespinos; lluvia; tener que parar antes de tiempo en una de las etapas. No hay obstáculos cuando se tiene un objetivo por cumplir.

En este caso, fueron cinco los que llegaron a tierras vallisoletanas, con el lesionado Jesús conduciendo la furgoneta por detrás del grupo de vespinos, para atender cualquier necesidad de los pilotos y velar por su seguridad; pero son Fran y David los que permanecen juntos en todas las concentraciones.

Cada uno tiene su moto de gran cilindrada, con la que tardarían unas horas en alcanzar su meta, pero un día salió de boca de uno el "no hay huevos" que tantas alegrías y pesares suele traer consigo y, en 2015, dio comienzo esa iniciativa de desplazarse a las reuniones moteras en vespino, según han relatado a EFE.

Como mucho, la vespino alcanza los 55 kilómetros por hora -y eso, cuando hay bajadas-, de ahí el mérito de este grupo de "valientes", que ya acumulan varias ediciones de Pingüinos, de Motauros, de "La leyenda continúa" -que acoge Cantalejo (Segovia)- y, este año, también harán ruta desde Salamanca a Rota, para participar en otra concentración.

"Queremos hacer las cuatro invernales. Ya hemos realizado tres, y nos falta la de Rota, que será en febrero", ha explicado a EFE Fran que, junto a David González, va contando las vicisitudes de cada viaje a través de sus redes sociales #2gripa2#, y el canal de youtube.

Como ya conocen de antemano las fechas de cada concentración, pueden solicitar vacaciones en sus respectivos trabajos -Fran, que vive en el Puerto de Santa María, es militar, y David regenta una tienda de bicicletas en Salamanca, donde reside-, lo que les facilita su asistencia.

En el caso de Motauros, es la reunión que realmente disfrutan al máximo, puesto que al estar ya en Valladolid, justo cuando finaliza Pingüinos, se trasladan hasta Tordesillas, y tienen claro que es su "preferida", "porque en La Leyenda, la gente es bastante mayor, y en Pingüinos, demasiado joven, mientras que aquí hay una mezcla perfecta", ha reconocido Fran.

Además, tal y como ha comentado, "la organización es muy buena, la programación, variada y entretenida, los precios de los establecimientos son muy aceptables y además hay colegas que guardan el sitio y que ayudan con todo, y eso es algo impagable".

Ambos forman parte de ese colectivo de "locos" que, subidos sobre las dos ruedas, van conociendo infinidad de lugares, como Tordesillas, donde recalan otros pilotos procedentes de Portugal, como los 19 miembros del Motoclube Km27 de Maceda -del distrito de Aveiro-, que se llevan de regreso una foto con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Entre los participantes de Motauros también se encuentra el que fuera ayudante de Lolo Sainz en la selección española absoluta de baloncesto y técnico de clubes como Fórum Valladolid, Caja San Fernando, CB León o Tenerife, Gustavo Aranzana, quien, junto a sus hermanos, Roberto y Orlando, y amigos, siempre se acerca a vivir la concentración tordesillana.

O como Ricardo, que procedente de Zamora, ya tiene su lugar en la zona de acampada del Área de Valdegalindo, ya que acude a Motauros desde hace muchos años, o Marimar, que ha llegado desde Sevilla con su perro y que después se irá a Alemania a otra cita motera.

O como Luis y Pumba, que han llegado desde Madrid y Trujillo (Cáceres), el primero, como debutante en Motauros, y el segundo, después de 20 años, sin faltar ninguno. Uno de esos fieles participantes que están deseando que llegue la tercera semana de enero para reencontrarse con camaradas y exprimir cada jornada.

Todos tienen una gran historia detrás, pero sobre todo, tienen a sus grandes compañeras, las motos, que son las verdaderas protagonistas de la concentración tordesillana, la cual vivirá uno de los momentos más emotivos con el desfile de antorchas, en el que se rinde homenaje a los compañeros fallecidos.

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