Ya no seremos en el LAVA
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Ya no seremos en el LAVA

FOTO: Nacho Carretero.

Crítica cultural de Ágreda.

El baile es una forma de pensamiento que saca a relucir aspectos oscuros que no se pueden descifrar de la personalidad humana, esto hace que algunas veces los espectáculos sean confusos y difíciles de dirigir para el sentido común. Muchas veces la vanidad y la inseguridad del dramaturgo – en este caso Ángel Rojas- echa por tierra la propuesta escénica.

 

Cada espectáculo crea su espectador. Ya no seremos de AR  aspira a crear un espacio  donde la emoción permita descubrir  el escondite de lo bello, de lo próximo y lo lejano, y que  la emoción de la alegría y la emoción de la tristeza recreen en el espectador un sensación de comunidad, de que salir de casa con la que está cayendo valga la pena.

 

Pero que decepción Virgen Santa. Ya no seremos ni me consoló, ni evadió, ni nada de nada.  De los veintiún minutos que pude aguantar el espectáculo fui incapaz de trasformar ningún tipo de emoción en imaginación y pensamiento y mira que lo intenté, pero nada.

 

La narración hizo agua desde el minuto uno. Puedes escoger cualquier emoción que tenga que ver con el futuro, con la esperanza o el dolor, yo que sé, lo que quieras pero  en función de cómo la coloques narrativamente  dices una cosa u otra. El tema (despedirse de lo que ya no somos es poder existir de nuevo)  no te garantiza nada.  

 

Ir al LAVA para mí es un acto, no es solo una reflexión, es un acto de imaginación. Imaginar  sensaciones y emociones te hacer ser conscientes de ellos.

 

Pero esta noche el ambiente es irrespirable. El olfato es un sentido privilegiado porque  realiza un proceso rápido de captación. Va directo desde el bulbo olfativo al sistema límbico, que es el encargado de gestionar emociones. Se les fue la mano con el humo escénico. Pero a quién se le ocurre en estos tiempos de mascarilla masacrar al público de esa manera. Los tiempos están cambiando y todavía algunos no se han enterado.

 

Estudios de la Universidad de Rockefeller  (Nueva York)  dicen que el ser humano recuerda un 35% de lo que huele, frente al 2% de lo que oye y el 1% de lo que toca y yo quiero olvidar el 99% de lo que he visto esta noche en el LAVA.

 

Ahora los públicos aplauden para no pensar. Pero que no se confunda Ángel Rojas, una cosa es el aplauso de bienvenida a Valladolid y otra cosa es que pidas una merluza y te traigan una hamburguesa. En fin.