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VTLP quiere recoger ideas para la reutilización de los quioscos vacíos de Valladolid

La capital vallisoletana cuenta con un total de 250 puntos de venta de prensa y golosinas, revistas o bebidas, pero que también realizan otras funciones como recargas de bonubús o de móvil y que tienen una superficie que oscila entre los dos y los 12 metros cuadrados.

El Grupo Municipal Valladolid Toma la Palabra (VTLP) presentará en el Pleno del próximo martes, 25 de julio, una moción para poner en marcha un proceso de recogida de ideas sobre las posibilidades de aprovechamiento de los quioscos de la ciudad actualmente sin uso, o de otros a los que pudiera interesar el cambio, para reutilizar y reconducir la actividad de este mobiliario urbano.

 

La portavoz del Grupo en el Ayuntamiento de Valladolid, María Sánchez, ha explicado que en los últimos años ha habido un cierre progresivo de muchos quioscos de prensa implantados en la vía pública, un fenómeno que no es exclusivo de Valladolid, sino que se observa en todas las ciudades españolas, según ha indicado la propia formación a través de un comunicado remitido a Europa Press.

 

Sánchez ha atribuido el incremento del número de abandonos al "dramático" descenso de ventas de la prensa escrita y al cierre de numerosas cabeceras, propiciado por el crecimiento de la prensa digital -o de las versiones digitales de los medios tradicionales-, así como a las nuevas jubilaciones, que han conducido al actual "languidecimiento" de este tipo de instalaciones.

 

Aún sin datos oficiales, diversas estimaciones cifran la caída de ventas de periódicos en nuestro país en torno al 30 por ciento en los últimos años, y de los ingresos por publicidad en torno a un 40 por ciento. La crisis ha "asfixiado" a los quioscos y ha obligado a cerrar, desde el inicio de la crisis, a un 30 por ciento de ellos según las estimaciones menos pesimistas.

 

La capital vallisoletana cuenta con un total de 250 puntos de venta de prensa y golosinas, revistas o bebidas, pero que también realizan otras funciones como recargas de bonubús o de móvil y que tienen una superficie que oscila entre los dos y los 12 metros cuadrados.

 

Desde el punto de vista administrativo, la mayor parte de estos quioscos goza de una concesión --uso privativo del dominio público-- que se aprueba por Junta de Gobierno y que supone el pago de un canon por ese uso privativo, que tiene la naturaleza de tasa, y que se determina en las correspondientes ordenanzas fiscales. Cuando concluye la concesión el titular debe levantar la instalación y reponer el pavimento en buenas condiciones.

 

La ciudad cuenta, además, con algunos quioscos históricos, como el de la Plaza del Caño Argales, otros denominados 'modelo antiguo' y otros más 'modelo Paseo de Zorrilla'. También los hay específicos y singulares, denominados 'modelo de diseño', como el de Teresa Gil, el de la calle de Santiago o el acristalado de Recoletos, así como otros que no se rigen por ningún diseño especial.

 

Otros responden a unas pautas que en su día aprobó el Ayuntamiento, llamados 'modelo convenio', junto con una serie de subvenciones tendentes a impulsar la sustitución de los existentes -- una ayuda variable en función de si se disponía la cubierta de cobre o no--. El convenio que se firmó entre el Ayuntamiento y la Asociación Vallisoletana de Vendedores de Prensa (Asvepreva) en 1997 establecía las condiciones de esa sustitución.

 

Precisamente Asvepreva, según conversaciones mantenidas con VTLP, vería con "buenos ojos" el estudio de posibles alternativas para frenar este proceso de vaciado, debido en parte al desplome de ventas, pero consecuencia en algunos casos de jubilaciones.