VTLP pretende ejecutar un plan contra la precariedad a través de una nueva Área de Derechos de Ciudadanía

Alberto Bustos, Manuel Saravia y Esther Benavente. VTLP

La formación vallisoletana presenta un programa para ir más allá de lo asistencial y combatir la feminización de la pobreza, fomentar la integración de migrantes y apoyar la diversidad. 

Valladolid Toma La Palabra presenta su propuesta sobre un plan de acción contra la precariedad dirigido a los colectivos en situación de vulnerabilidad y atendiendo a las especificidades de las áreas más vulnerables de la ciudad. El alcaldable y adalid de la formación, Manuel Saravia, junto con los números 3 y 6 de la lista para el Ayuntamiento, Alberto Bustos y Esther Benavente, ha incidido en incrementar la partida presupuestaria de las políticas sociales y seguir la misma línea que en los cuatro años de gobierno con el Partido Socialista y con el actual Sí Se Puede.

 

Los integrantes de la candidatura ciudadana han manifestado que esas políticas sociales aun “necesitan un refuerzo y deben seguir girando hacia una óptica que promueva la implicación de las personas para transformar la realidad, reduciendo el carácter meramente asistencialista”.

 

El plan contra la precariedad que propone el partido se erige a través de cuatro programas que actuarán de “pilares de toda la política de derechos que se ejecutarán desde la nueva Área de Derecho de Ciudadanía. Ésta contará con el asesoramiento del Observatorio municipal de derechos humanos, cuyo plan estratégico se elaborara en esta legislatura, asegurando una participación más activa de Valladolid en la Coalición Europea de Ciudades contra el Racismo.

 

Además, para dar respuesta a cada una de las diferentes situaciones, han elaborado algunos programas específicos que formarían parte del programa general e irían destinados las políticas sociales ya mencionadas.

 

El primer programa se llama ‘Plantando Caras y Cuerpos’ y tiene por objetivo prevenir la feminización de la pobreza. El plan iría enfocado a los sectores identificados con trabajos femeninos y especialmente precarios, a los que se les dirigiría acciones de choque contra el paro de larga duración, el fomento de la contratación desde ámbitos cercanos mediante incentivos y cláusulas de género, y la inserción laboral a través del cooperativismo.

 

El segundo programa, ‘Sol/edades’, se dirige a evitar las nuevas soledades urbanas, con especial atención a las sobrevenidas. Para ello, se llevaría a cabo la elaboración de un ‘Mapa de la Soledad’ -un diagnóstico de la situación de las personas, generalmente mayores, que viven solas- con el objetivo de generar alianzas con el trabajo de las asociaciones vecinales. Asimismo, se construiría redes de encuentro entre diferentes perfiles de soledades urbanas y se buscaría alternativas colectivas a través de talleres y otras actividades de animación.

 

El tercer programa, denominado ‘Ciudad Migrante’, pretende atender todas las necesidades de las personas extranjeras, facilitando un itinerario adecuado de necesidades, atenciones, cuidados y oportunidades. Desde el Centro de Atención al Migrante (actual CAI) se reforzaría o se pondría en marcha acciones como la ‘Torre de Babel’, de aprendizaje y conocimiento de la lengua y la literatura de manera bidireccional; ‘Las dos orillas’, itinerarios de inserción laboral; o ‘Interculturizarte’, un programa de formación sobre las nuevas migraciones dirigido a colectivos y organizaciones sociales.

 

Por último, el cuarto programa, ‘Horizonte Diversidad’, muestra su apoyo a las personas con diversidad. Se harían campañas de visibilización para personas con este tipo de capacidades, fomentando su empleabilidad; actuaciones de apoyo directo a los cuidadores; y reconocimiento de las diversidad sexual e identidad y derechos sexuales desde la diversidad funcional.