Voces de Pasión

La Crítica Cultural de Ágreda en Tribuna Valladolid.

Qué bien se está dentro de la Iglesia de San Agustín. Y se está bien por una sencilla razón: se puede disfrutar del silencio, algo que ahora mismo escasea en todas las partes y que dentro de poco, ya, será un artículo de lujo. Aquí, todavía, se puede disfrutar del silencio de manera gratuita. Qué sería de Valladolid sin sus iglesias y su catedral.

 

Hay voces y sonidos que es preciso dejar que le calen, que le empapen a uno, que le arrullen, que le permitan respirar, que le sirvan de acompañamiento mientras viva en la tierra. La presencia  de Tachia Quintanar (Éibar, 1929) tiene el poder de producir a su paso un silencio reparador que linda con lo solemne. Ese silencio es necesario para oírla recitar a Antonio Machado… quien pudiera quedarse aquí en la casita de un pescador y ver desde la ventana el mar sin más preocupaciones. “Cuando empiezo a recitar el público está en silencio y se palpa en el ambiente un calma vitamínica, una calma desconocida”. Yo también estoy en calma, es el momento oportuno de empezar con los versos de Calderón de la Barca… ¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, /una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño: / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son.

 

Iris Azquinezer, violonchelo, composición y dirección también busca el silencio. Dice Franz Kafka, en una carta, “Un silencio como el que yo necesito no existe en el mundo”. Iris Azquinezer busca el recogimiento y la concentración necesaria para que la Iglesia de San Agustín se convierta a esta hora, las diez de la noche, en un refugio donde el que escucha  pueda sentir y emocionarse con el sonido que sale de su violonchelo. Se nota en el ambiente el aprecio que se ha ganado Tachia e Iris que  se mezcla con el disfrute por lo que está sucediendo en ese lugar.

 

Le pregunté a Tachia cual había sido el mejor momento de su vida y me contestó: ¡Este! Tiene noventa años, hace pocos días la había atropellado una motocicleta, pero sigue recitando. Todos debíamos decir lo mismo.

 

Musique: Concierto de violonchelo y recital de poesía resulto una manera de sumergirse en la música y en la poesía  de manera diferente. Me gusta  la proposición que hacen los organizadores de Voces de Pasión: Juan Ignacio y Charo. Este ciclo es algo muy valioso al que no debemos renunciar.