Cyl dots mini

VÍDEO: La emoción de Mata, la reaparición de Rotpuller y el cachondeo, protagonistas en el fin de fiesta

El Real Valladolid terminó los festejos por el ascenso ante más de 25.000 personas que se concentraron en la Acera de Recoletos de la capital.

Tras casi 24 horas celebrando el ascenso, el Real Valladolid terminó los festejos como los empezó: con su afición. Más de 25.000 personas se congregaron en la Acera de Recoletos para rendir homenaje a sus ídolos y héroes, los que han devuelto al Pucela a Primera.

 

Después de recorrer el centro en el autobús, la expedición blanquivioleta llegó a su último destino con más ganas de fiesta. Míchel fue bañado nada más llegar al escenario por su tardanza -las muletas no le permitieron ir más rápido-. Cánticos, bufandeo y peticiones durante más de una hora. Hasta el alcalde, Óscar Puente, tuvo su 'minuto de gloria' anunciando la calle Real Valladolid y la intención de una remodelación de Zorrilla.

 

Entre los jugadores más aclamados destacaron los canteranos y Jaime Mata, quien terminó llorando al escuchar de manera continua a los aficionados y a sus propios compañeros el deseo de que se quedara. El delantero protagonizó un momento de emoción que enterneció a los presentes.

 

También hubo tiempo para bailar y para que el doctor Alberto López Moreno 'Habilidoso' hiciera una confesión. Hasta se produjo una sorpresa. Rotpuller apareció por la mañana en las visitas institucionales tras una larga noche, no estuvo en 'La Leyenda del Pisuerga' y acudió a la Acera de Recoletos casi a última hora. El austriaco, que no ha jugado ni un minuto, acabó siendo manteado.

 

Cantando con el público y con la bufandas como protagonistas, los jugadores terminaron un domingo muy especial con la última arenga de la temporada y el grito de guerra característico de antes de los partidos: "Uno, dos y tres... ¡Pucela!". Una 'piña' de Primera.

REPORTAJE GRÁFICO: SERGIO SANZ

Noticias relacionadas