Vida y música

Una ciudad sin música no tiene verdadero prestigio, no es una verdadera ciudad. El ciclo de música Emplazados 2018 permite al público asistente distraerse. Todos estamos de acuerdo en que demasiada realidad resulta difícil de soportar. En mi caso, me distraigo escuchando música, música sin cables. Esa es mi medicina.

 

Escuchando a David Antigüedad, a Vanesa Muela eres consciente que la música es una actividad que crea relaciones y experiencias nuevas, irrepetibles. Salta barreras ficticias, culturales y sociales, aunque su significado cargado de emociones a cada espectador le recuerde una emoción, un recuerdo, el comienzo de un libro… “El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el arzobispo” Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez.

 

Porque la música es un relato de la experiencia humana, como lo es una novela, una sinfonía, una película. Intérpretes contrastados, serios que permiten al espectador estarse quieto, no enredar con el teléfono móvil y solo desear estar aquí y no en otro sitio. En definitiva, con este ciclo de Emplazados al público se le invita a que recupere la capacidad de escuchar.

 

Escribió Schopenhauer “Lo inefablemente íntimo de todo música, en virtud de lo cual pasa ante nosotros como un paraíso tan enteramente familiar como eternamente lejano, es tan compresible como inexplicable, y estriba en el hecho de que ella nos restituye todas las agitaciones de nuestro ser más íntimo, pero sin la realidad y lejos de su tormento”.

 

Este sonido de la guitarra de David Antigüedad es efímero. Dentro de un rato ya no estará aquí. Por eso hay que disfrutarlo en el presente porque ya no estará a nuestra entera disposición dentro un momento, dejará de ser accesible y no se podrá comprender.

 

Al público se le nota contento, sin prisa, a su aire, con el móvil desconectado. Quiero ver y sentir la música. Quiere dejar de sentir lo que siente habitualmente. Porque la música no solo es una combinación de sonidos. La música hay que entenderla en realidad, como una concepción del mundo.

 

Decía el nobel egipcio Naguib Mahfuz que el arte debe ser “gusto, diversión y alucinación” y mucho de esto hay en el ciclo Emplazados, sobre todo diversión.