Vida y época

RAFA CRESPO

Los artistas de esta exposición consiguen evocar imágenes magnéticas, inquietantes, rotundas que remueven la imaginación del espectador y enganchan. Esas imágenes las habitan personajes reales y ficticios que transitan zonas del subconsciente que conmueven y a ratos sorprenden.

 

Silencio y conciencia. El silencio que se disfruta a estas horas en la Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas es tan delicioso que se escucha. El matrimonio de Tarragona que coincide visitando la exposición se habla en susurros y se les nota en la cara que tienen esa mala conciencia de estar cometiendo una pequeña falta.

 

Vísperas y completas. La mayoría de los cuadros de la Colección Gerstenmaier representan un momento del día que exige silencio. Un momento del día que ha empezado a las seis y media de la mañana y termina a las diez de la noche cuando se retiran los monjes a su celda a descansar. Han pasado a lo largo del día por vigilias, laudes, tercia, sexta y nona, vísperas y completas, misas y rosarios. Hacen un alto en el camino los viernes que salen a pasear en grupo y a conversar entre ellos.

 

Cultura y tradición. El silencio es estricto. Todos los saben y lo llevan a rajatabla. Nadie ignora que un pueblo que no ama la cultura y las tradiciones, que no sabe la historia es un pueblo vacío. ¿Qué sería Valladolid sin cultura? La cultura engrandece la ciudad porque permite al visitante adentrarse en un mundo distinto al que no suele acudir diariamente. Un mundo alejado de la actualidad donde no prima la ganancia, los resultados, la avaricia. Tiene que ver y ese es su valor supremo con lo espiritual y lo sensorial.

 

Tiempo y rastro. La primera impresión es la que cuenta. Y la primera es deleitarse con Lluís Dalmau (1428-1461) y su obra Juicio a San Baldirio. Cuando nuestro cerebro percibe por primera vez como está construido el cuadro deja grabado un rastro que provoca que todo lo que sabes sobre ese ámbito lo tengas que actualizar inmediatamente. Los hechos tienen que encajar en lo que piensas si no estás perdiendo el tiempo.

 

En definitiva, una obra es sólo arte si consigues que te emocione y no hay que preguntarse en qué siglo está pintada. Es aconsejable (por supuesto) entender la obra para poder poseerla.

 

Valladolid. Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas. Pintura Religiosa de los Siglos XV al XVII. En la Colección Gerstenmaier. Hasta el 2 de diciembre.