Victoria de oxígeno del Real Valladolid ante el Celta

El Pucela celebra el gol de Plano. JOSE CASTILLO
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El Pucela remontó al conjunto gallego (2-1) gracias a una buena segunda parte, en la que los goles de Óscar Plano y Keko voltearon el inicial de Pione Sisto.

REAL VALLADOLID: Masip; Antoñito, Olivas, Calero, Nacho; Alcaraz, Míchel (Anuar, min.90); Keko (Borja, min.83), Óscar Plano, Toni (Verde, min.69); Sergi Guardiola.

RC CELTA: Rubén Blanco; Hugo Mallo, Hoedt, Araujo, Juncà; Lobotka (Hjulsager, min.75), Jozabed (Apeh, min.83); Boufal, Brais, Sisto (Fran Beltrán, min.59); Maxi Gómez.

GOLES: 0-1, minuto 16: Sisto; 1-1, minuto 56: Óscar Plano; 2-1, minuto 70: Keko.

ÁRBITRO: Sánchez Martínez. Mostró tarjeta amarilla a los locales Toni y Míchel, y a los visitantes Hugo Mallo, Juncà y Boufal. Expulsó por doble amonestación a Hoedt, del Celta.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 21 de LaLiga Santander, disputado en el Estadio José Zorrilla ante 18.416 espectadores.

Al fin Zorrilla volvió a celebrar una victoria. Lo hizo después de varios meses, cuando el Real Valladolid ganó al Huesca. Este domingo el triunfo lo trabajó ante un Celta que se adelantó pasado el cuarto de hora, tras un mal inicio de los de Sergio González. Pero, una vez más, la fortaleza mental resultó clave y el Pucela logró una jugosa remontada gracias a los goles de Óscar Plano y Keko, con los que se impuso (2-1) para colocarse con 25 puntos y una bombona de oxígeno.

 

Como si ambos equipos hubieran visto la final del Abierto de Australia, el Celta se convirtió en Djokovic y el Real Valladolid en Nadal. Los visitantes entraron mucho mejor al partido y se mostraron superiores en el inicio. Maxi rozó el gol al poco de empezar en un lanzamiento de falta directa, aunque el 0-1 no tardó en llegar.

 

Pasado el cuarto de hora, a Míchel se le fue un control en el área, Sisto se hizo con el balón, disparó, golpeó en el valenciano y acabó en la escuadra. Una jugada trágica para el centrocampista blanquivioleta, que esta temporada ha bajado su rendimiento.

 

El gol despertó al Pucela, que sacó la rabia característica de Nadal para empezar a defenderse. Sergi Guardiola hizo más en su estreno que Ünal y Cop juntos en lo que va de temporada y desde el principio mostró sus dotes. Probó fortuna con un disparo lejano, pero se marchó rozando el larguero.

 

Mientras, el Celta, que perdió la comodidad inicial, enseñó sus garras con un latigazo de Boufal que atrapó Masip y un cabezazo de Maxi que salió cerca de la portería. Los sustos sirvieron para pinchar al Real Valladolid y cambiar el partido, ya que los de Sergio González pasaron a tener más protagonismo.

 

Apretaron en el tramo final de la primera parte y rozaron el gol, pero no lo lograron. Alcaraz cabeceó forzado un buen centro de Nacho, mientras que Keko disparó alto tras una buena jugada de Antoñito, quien cumplió con creces al sustituir a Moyano en el lateral derecho.

 

No pudo empatar antes del descanso, pero el guion siguió siendo el mismo en la segunda parte. El Pucela lo buscó más, aunque al principio se le resistió. Plano desaprovechó una gran ocasión con Rubén Blanco prácticamente batido; mientras que ni Calero, ni Olivas llegaron a rematar un balón de Míchel que pasó por delante de la portería.

 

Se mascó el gol, y finalmente llegó. Una jugada por la banda derecha de Antoñito acabó con la pelota en el área, donde esperó un Plano hambriento para resarcirse de la anterior ocasión. Esta vez no falló y celebró con rabia un tanto muy esperado (1-1).

 

El premio pudo ser mayor poco después, pero Guardiola disparó más cruzado de lo necesario y el esférico se marchó lamiendo el poste. Eso sí, el Celta también quiso hacerse notar y buscó el segundo. Maxi no remató bien un centro de Hugo Mallo desde la derecha, mientras que Boufal lo intentó con un tiro lejano; igual que Toni para los locales.

 

Las sensaciones blanquivioletas eran muy positivas y Zorrilla apareció para empujar a los suyos. En una gran jugada de combinación en la que participaron Guardiola, Plano y Keko, este último aprovechó el pase del anterior para colocar el balón y sacar un potente y raso disparo cruzado que batió a Rubén Blanco.

 

Keko, Plano, Guardiola, toda la plantilla, el cuerpo técnico, Ronaldo, los aficionados 18.000 que estuvieron en Zorrilla y todo seguidor del Pucela celebraron el gol con más rabia todavía. Un tanto que posteriormente valió un triunfo. Todos lo sabían y, a pesar de que era el minuto 70, el conjunto blanquivioleta no sufrió tanto como otras veces.

 

De hecho, el Celta acabó con 10, ya que el debutante Hoedt vio la segunda amarilla ya en la recta final. Zorrilla saboreó una importante victoria de oxígeno que, unos minutos después, terminó degustando casi en la hora de la comida. Porque el Real Valladolid fue el Nadal de las remontadas, el de la fortaleza física y mental, el que supera las adversidades; y, a diferencia de lo ocurrido en Australia, la cara y el final fueron muy diferentes.

 

Un triunfo que debe otorgar una buena dosis de moral antes de la próxima jornada, en la que visitará al Huesca (viernes, 21:00 horas).

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