Víctor Ullate Ballet
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Víctor Ullate Ballet

Danzar es percibir y contar el mundo con el cuerpo y las extremidades. El cuerpo se transforma en mirada, en una forma de reflexión, en una manera subjetiva de contar. El espectador a través de su mirada va generando un pensamiento. Tiene la obligación de descifrar lo que está pasando en el escenario.

Pocos dudan de que mirando se aprende. La disposición a mirar, a mirar con los ojos de los otros y aprender cómo se señala Peter Sloterdijk, es la misión del espectador esta noche en el Teatro Calderón de Valladolid.

 

¿Qué sensación quiere trasmitir al público Víctor Ullate Ballet? Lo primero, quiere huir de cualquier idea preconcebida y nos propone que seamos libres para asumir los diferentes papeles que tenemos que interpretar a lo largo de nuestra vida. Lo segundo, que guardemos esa especie de secreto que acompaña el baile, eso incluye estar preparado para encontrar lo ajeno, lo misterioso que se produce en el escenario que está repleto de secretos.

 

Lo que están diciendo los bailarines y bailarinas continuamente es ¡Mírame! Mira aquello que te apetece y de la forma que se te antoje. Tu mirada forma mi retrato. Aunque a veces los tambores, vaya noche de tambores, Dios mío, no dejaban ver el bosque y el diálogo con el espectador resultaba imposible.

 

En la primera parte del espectáculo se invita al espectador a que se deje llevar y disfrute sin más. Y claro que disfruta. Disfruta tanto que la segunda parte, ¡ay! se me antoja repetitiva y demasiado larga. En el patio de butacas empiezan aparecer “luciérnagas” que distraen y recuerdan que la noche no solo está para ir al teatro. También está para salir a una hora razonable y poder ir a cenar. El espectáculo dura dos horas y treinta y cinco minutos. Entramos a las ocho y media y salimos pasadas las once. Pues eso.

 

Mujeres y hombres que con su cuerpo inspiran y que dan pie a que el espectador crea lo que está viendo y alimente todos los sueños posibles. Pero para alimentar los sueños no es necesario que al espectador se le pase la hora de la cena y de las pastillas. Todos a estas edades tomamos pastillas y eso los programadores tienen que tenerlo en cuenta. A las diez de la noche una y otra antes de irse a la cama. Por eso, con hora y media de espectáculo, vamos despachados.

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