Vicente Ballester, el locutor que entraba a las casas de Valladolid sin llamar

Presentador del programa de mañana en Onda Cero Valladolid durante más de veinte años, asegura que lo mejor de la profesión es la cercanía con la gente.

LA RÁFAGA:

 

Un sonido radiofónico: Un sonido que los oyentes no perciben. Es muy difícil que un oyente perciba un gesto, una palabra que te dice el técnico cuando vas a comenzar. Te dice 'dentro'. Esa es la palabra.

 

Un momento: Era el año 1990, mes de septiembre, empiezan las Ferias de San Mateo por aquel entonces. Programación de Onda Cero prácticamente en pruebas. El primer programa que hicimos en los exteriores de la Feria de Muestras, no se me olvidará en la vida, compartiendo stand con el Casino de Castilla y León. Fue el momento más emotivo, más importante, de radio seria que se hizo en Onda Cero.

 

Una anécdota: Yo tenía la fatalidad de cambiar números. Cuando lo apuntaba, alguno me bailaba. Le di al técnico el teléfono de uno que íbamos a entrevistar, un italiano que había organizado una ruta en tren por las denominaciones de origen de Castilla y León, concretamente de Ribera de Duero. Llamé y me empezó a hablar, aunque me pareció parco. Ya, cuando le pregunto qué hay que hacer para participar me responde con un perfecto castellano, 'lo que me salga de los...'. Me quedé alucinado. Habíamos llamado a otro teléfono, a un señor que se hizo pasar por el primero, así le mantuve en antena diez minutos. Fue un momento delirante, para haberme tirado por la ventana.

 

Una noticia que le hubiera gustado contar: Hombre, a mí en estos momentos con las familias que lo están pasando... Estamos a punto de que llegue la Navidad. Lo que querría haber contado es que no hay paro, que los niños están bien nutridos, que se ha acabado la penuria y la tristeza que tienen cientos de miles de familias. Que los brotes verdes se nos han convertido en un vergel. Esa es la noticia y creo que coincidimos muchos compañeros de los medios. Que hemos salido de esta penuria y que vamos a ver la vida con otra óptica.

 

La radio en una palabra: Futuro.

Vicente Ballester es la siguiente de nuestras Voces de Valladolid. Todo un clásico de las ondas en la capital del Pisuerga, miles de personas han escuchado mañana tras mañana la actualidad de la ciudad gracias a la voz de este químico nacido en Ciudad Real y que terminó en Valladolid por un golpe de suerte.

 

Todo comenzó en 1982, cuando surgió la oportunidad de poner en marcha un programa de radio fórmula en la recién nacida Antena 3 Radio gracias a su experiencia en un bar, hasta que en 1986 dio el salto hacia su verdadera vocación con un programa de mañana en Radio Ciudad Real. De ahí a Onda Cero Valladolid en 1990, donde se aficionó definitivamente a combinar entretenimiento e información en un espacio que presentó más de veinte años y para el que siempre tendrá un hueco en su corazón.

 

Muchos años combinando información y entretenimiento.

 

Evidentemente sí. Yo lo que he intentado a lo largo de estos últimos años sobre todo es abandonar un poco la política dentro de la política, bastante tenemos ya. Además, cuando te precede un programa, un omnibus enorme como es el de Herrera en el que se vuelca mucha información, la política me la han traído siempre los compañeros de Onda Cero noticias. Me ha parecido mejor y creo que coincidimos en ello varios locutores de radio en Valladolid, que es mejor el entretenimiento y participación de los ciudadanos.

 

¿Quiénes han sido sus maestros?

 

Me he fijado mucho en las grandes figuras. Evidentemente en Gabilondo, en Luis del Olmo en su momento, en Carlos Herrera ahora. También he aprendido mucho de mis compañeros de alrededor, aunque, entre comillas, era yo el líder de la programación. Hay pequeños detalles, gestos, vericuetos de mis compañeros de estos veinticinco años de los que también he aprendido mucho. No solo de las grandes figuras se aprende, también hay detallitos que te dan algo de los que pasan por ahí, de todos se aprende algo.

 

¿Cómo se nota el cariño de la gente al otro lado de las ondas?

 

Se nota, se nota sobre todo en las grandes sorpresas que te depara estar en la cola del pescado. Nos escondemos, somos tímidos los que estamos en la radio y de eso que cuando le pides a la pescadera te dice 'usted es Vicente Ballester, le he reconocido por la voz'. El cariño de la gente me ha venido estos últimos años, sobre todo en las llamadas y ahora que ya no estoy la gente sigue preguntando por mí. Hay quien te recuerda, y es que al final entrabas a las casas sin llamar. Estás en la radio y un receptor funciona sin que tengas que prestarle más atención que la de seguir con tus quehaceres cotidianos, en el coche, etcétera. Entras en casa sin llamar y acompañas mucho a la gente. Yo además he pretendido ser siempre un tanto amable, dicharachero, jocoso en algún caso, contar el chiste sin herir...

 

 

Debe ser algo extraordinario que la gente te pare por Valladolid.

 

Yo no soy ególatra, ni me he subido a un guindo, ni voy medio metro por encima del suelo porque para mí mi trabajo ha sido mi trabajo, lo he hecho lo mejor que he podido o he sabido y la verdad es que tampoco he ido buscando nada. Pero siempre me ha parecido bien que cuando te diriges a tus oyentes, la gente fiel, porque gracias a Dios Onda Cero ha ido creciendo y son casi 25 años desde que nos implantamos, me parece bien irse ganando la fidelidad y ha sido maravilloso, no he sabido hacer otra cosa.

 

Ahora que estoy en las pasivas echo de menos la radio en su justa medida porque me dedico a la familia 'full time' pero han sido los mejores años de mi vida. Recuerdo perfectamente el primer programa que hicimos un 14 de septiembre y desde entonces ha sido un campo de rosas, yo me lo he pasado genial aquí. Ha habido sus momentos tristes, duros, pero se solventan con la fidelidad y el cariño que te da la gente, es fantástico.

 

¿Qué entrevista destacaría por su mayor repercusión?

 

Hombre, ya sabes que el alcalde de Valladolid cada vez que pisa los estudios de Onda Cero suelta una prenda. Últimamente ha soltado la del ascensor. En una de estas comparecencias mensuales apareció el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, cuando había cambiado Zapatero de Gobierno con una crisis y había nuevos cargos ministeriales. Llegábamos al final, no sé por qué siempre lo hace al final de esa cita con los oyentes de Onda Cero, pero saqué un teletipo con los cambios de Zapatero, por entonces presidente del Gobierno socialista, entre los que se incluía una ministra que iba a llevar la cartera de Sanidad. 'Señor alcalde, ¿qué le parece este cambio de Ministerio?'. Según suelta la de los morritos, a todos se nos quedaron los ojos como platos. Tuvo una repercusión como esta del ascensor, casi mundial, y ha sido de las que más me ha chocado.

 

 

Pasando a la radio en general, ¿cómo diría que ha evolucionado estos años?

 

La radio lo que ha cambiado vertiginosamente ha sido la técnica. Pasar de lo analógico a lo digital ha sido bestial. A mí cuando llegó esto de los ordenadores a la radio me dejó patidifuso, yo además que he sido torpe porque me he adaptado tarde a las últimas tecnologías. El poder hacer un programa mediante un ordenador es una cosa... Hay conexiones, programas en exteriores que se hacen mediante un ordenador. Para aquellos que no sepan cómo se hace, te vas a hacer un programa a una tienda de alpargatas y con un ordenador tienes mejor sonido, más brillante, que el que tienes en un estudio. Para mí ha sido la mayor revolución en la parte técnica.

 

Y en tanto en cuanto a los contenidos también ha variado mucho la radio. El lenguaje, por ejemplo. Ahora es más coloquial, se habla más como la gente en la calle, se utilizan menos términos cultos de estos que a lo mejor solo conocen los que estudian o tienen un diccionario a mano. También esto facilita mucho a los compañeros el poderse dirigir a una audiencia a través del micrófono, porque el lenguaje es mucho más fluido, se improvisa más. Pero la verdad que la radio ha cambiado diametralmente, la radio que se hace en esta década, en este siglo, nada tiene que ver con la que se hacía hace treinta años, no tiene nada que ver.

 

Y de dónde viene, a dónde va. ¿Cuál es el futuro de la radio? ¿Las redes sociales?

 

Las redes sociales e internet nos sirven, para nosotros son herramientas. Ahora mismo los grandes programas incluso en los magazines, porque en la radio local hay grandes diferencias con los grandes programas, los popes. Un pope tiene un equipo, la producción, gente que redacta... Un equipo de gente alrededor. La radio local es muy personal, lo haces tú solito. Lo produces, lo preparas, te pones al día, así que muchos amigos, muchos compañeros, están en cadenas de radio con autocontrol. Sentarte en la mesa de mezclas y manejarte todos los cacharros que allí tienes. Gracias a Dios en Onda Cero tenemos unos grandes técnicos.

 

Pero en estos grandes programas a los que nos referimos hay gente que está directamente siguiendo la repercusión de lo que estás contando. De ahí que las redes sociales sean para ellos una herramienta fantástica porque es la respuesta inmediata, pero inmediata por la rapidez con la que se trabaja con los Whatsapp, el Twitter o el Facebook, la respuesta inmediata ante el comentario a la programación. Es magnífico y no ha hecho más que empezar. La gente que escucha estos programas puede responder inmediatamente un comentario, no así en la radio local que estás un poco más vendido, pero las redes sociales para nosotros son una herramienta fantástica siempre que esté con-tras-ta-do. Hay noticias que matan al Papa diez veces por minuto y no es normal.