Viaje al centro del mercado: compras de última hora, precios que suben y la polémica del lechazo francés

Los vallisoletanos que apuren las últimas compras unos días antes de los compromisos navideños encontrarán precios más elevados que varias semanas atrás

El ajetreo de los mercados va en aumento y los vallisoletanos apuran hasta el último momento para comprar los productos que luego presidirán las largas comidas y cenas que tenemos por delante en estas fechas.

 

Compromisos de mayor o menor agrado, volver a ver al suegro y a la suegra, e hincharse a comilonas y bebidas que luego pasan factura a peso y estómagos. Las fechas navideñas son ineludibles y nadie puede escabullirse a menos de que viajen a una isla desierta y aguanten allí hasta que tribus de caníbales tengan su propio banquete navideño. Lo que sí podemos evitar, en cambio, es pagar más por el mismo producto.

 

Nos hemos acercado en fechas diferentes y con tres semanas de diferencia a dos de los principales mercados del centro de Valladolid para comprobar si a medida de que las fechas navideñas se van aproximando, encontramos precios más elevados que si somos previsores y realizamos las compras varias semanas antes de los días críticos. Y la respuesta, simplificada y en líneas generales es ‘’. Ahora mismo puede parar de leer y continuar con sus cosas, aunque advertimos de que esto también tiene un ‘pero’ y una explicación.

 

Uno de los pescaderos que más gente aglutina en el céntrico mercado de El Campillo nos comentaba que los precios de los productos congelados no varían en función de la fecha en que se compren. Así, hemos llegado a encontrar los mismos en todo tipo de gambas o langostinos, uno de los productos estrella en la mesa por Navidad. En función del tipo de producto y del puesto en el mercado, los precios oscilan entre los ocho y los doce euros el kilo. 

 

Donde sí encontraremos una gran diferencia de precio es en el pescado fresco. “En los días próximos a Navidad es una lotería”, admite el dueño de uno de los puestos. “No sabría decirte el precio que se pueden encontrar si lo dejan para última hora, pero el besugo o la angula sube bastante porque es fresca y no aguanta, además de que todo el mundo quiere lo mismo”.

 

Achaca la subida de precios a la oferta y la demanda, además de a las fechas más próximas a Nochebuena. ”Si la quiere todo el mundo, sube de precio”, prosigue, “nadie cena sardina ese día, está claro. Hay productos que pongas el precio que pongas la gente no lo compra”, finaliza. En concreto, la almeja tiende a subir entre ocho y diez euros el kilo, un aumento acusado del precio de un producto en base al mercado y la frescura del mismo.

 

Por otra parte, uno de los productos que no ha visto su precio aumentado han sido los famosos polvorones de ‘El Toro’, el dulce estrella durante las fechas navideñas en la provincia, en muchas otras partes de Castilla y León o incluso fuera de nuestras fronteras regionales. Uno de los vendedores nos comenta que es el “fabricante el que marca el precio”, aunque luego admite que existe “una guerra de precios”.

 

Así, y según el lugar donde compremos los famosos polvorones de Tordesillas, podemos encontrarnos con una oscilación de entre siete e incluso superar los ocho euros el kilo. En cambio, el precio de venta no ha variado en estas tres semanas. Y es que nos comentaban que “es un producto que hay que tenerlo sí o sí” porque se encuentra entre los que “tienen más demanda”.

 

Lechazo francés camuflado como producto de aquí

 

Las familias vallisoletanas, al fin y al cabo, buscan más que nunca producto local por encima del de otras regiones o incluso de la importación. Y aquí tenemos que tener la mayor precaución posible para que no nos den 'gato por liebre', o, en este caso “lechazo francés por lechazo de Castilla y León”.

 

Uno de los carniceros aseguraba que se habían realizado estos últimos días varias inspecciones en los mercados donde se habían encontrado lechazos con etiquetado muy similar al que acredita que el producto es de la región, pero criado en Francia y a precio más bajo. Un fraude en el que las diferencias son palpables: desde el color, ya que el lechazo francés es de un color más blanco, hasta en la gran diferencia de sabor, puesto que se alimenta de leche en polvo.

 

Puntualiza que “esto no significa que el producto sea malo, pero es diferente”, además de que concluye que “no se puede engañar al consumidor” y que “el precio es inferior, pero es el cliente el que tiene que tomar la decisión de lo que quiere comprar”. Una práctica fraudulenta que parece que ya se ha subsanado, pero del que advierte que se pueden dar más casos.

 

En el mercado del Val el ritmo frenético es el mismo. Allí, los precios también han subido. Hace tres semanas ya uno de los carniceros nos lo adelantaba y se atrevía incluso con los porcentajes. “Todo depende de la demanda, pero sí vas a encontrar un incremento del precio entre un 15 y un 25 por ciento”. Y así ha sido. En los productos cárnicos más demandados para las cenas y comidas, como el cochinillo o el lechazo, los precios han aumentado entre 2 y 3 euros el kilo.

 

Además, también nos comentaba de que debido a esto “el 30 por ciento de los clientes sí que adelantan sus compras”, aunque aquí sí hemos encontrado diversas opiniones al respecto. Otro de los comerciantes ironizaba con ello. “La gente está estresada, se piensa que se van a acabar los productos y se nota que muchas personas tienen a dejarlo todo para última hora”.

 

Una última hora que hace que adquiramos, en muchos casos, los mismos productos a precios más altos.