"Ver a la gente volver a ilusionarse con el balonmano en Valladolid no tiene precio"
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"Ver a la gente volver a ilusionarse con el balonmano en Valladolid no tiene precio"

D.Á.

Alfonso de la Rubia, en su despedida, solo tiene palabras de gratitud para el Atlético Valladolid, club que vio nacer y para el que trabajó dentro y fuera de la cancha. El central madrileño comparte con TRIBUNA este momento, explica la decisión de la entidad para no renovarle, y alaba a la afición de Huerta del Rey: "Siempre responde y hay que cuidarla". 

Él es uno de esos jugadores que, en poco tiempo, se vuelve imprescindible. Y ya no solo por su papel como deportista, dentro de la cancha, sino también por todo lo que ha sumado desde fuera a un proyecto como el del Atlético Valladolid que nacía en 2014 para devolver balonmano de calidad a una ciudad que añoraba tiempos pasados.

 

Alfonso de la Rubia se despide del club tras tres temporadas vitales, desde el nacimiento hasta la consolidación en Asobal. El central madrileño fue pieza clave en los dos años en División de Plata, manejando el timón hasta lograr el ascenso, y aunque él quería continuar al menos un año más sobre su mesa no ha estado la renovación. "Me dijeron que no me querían renovar" explica De la Rubia, quien reconoce "a posteriori" que es una "decisión acertada por muchas razones". Una de ellas, que su trabajo está en Madrid: "Hay que hacer equilibrismos para combinar el trabajo con ser jugador profesional en Asobal, a ratos lo llevaba bien, a ratos mal; me gusta estar ocupado pero es complicado". 

 

"En un primer momento yo tenía una idea pero no era la idónea. La cosa estaba bastante clara desde hace meses pero mientras el equipo se estuviese jugando algo no quería anteponer mis intereses" asegura el central. Y por eso, con la salvación en el bolsillo, ha decidido anunciar que su futuro no pasa por la ciudad del Pisuerga. 

 

Y lo hace sin rencor. De su boca no salen más que buenas palabras para un Atlético Valladolid con el que, desde el principio, ha estado comprometido en todos los sentidos. "Me he cruzado con un socio que me recordaba que yo le hice el primer carné de abonado, detrás del mostrador. He intentado saber lo que quería ser este club, he bebido de sus aguas y me voy satisfecho con todas las labores, satisfecho de haber puesto mi granito de arena". 

 

"Las cosas en su inmensa mayoría se están haciendo bien, con cabeza, con seguridad. Es algo que tiene que seguir así, no se puede perder el trato cercano con las personas de la casa" se reafirma sobre el Atlético Valladolid. Hombres de la casa como lo ha sido Alfonso de la Rubia, por eso al aficionado le puede quedar la duda de por qué no se cuenta con alguien como él. El central responde: "Supongo que las cosas son así, esa pregunta va encaminada a la Junta Directiva. Por mi parte solo queda agradecimiento, adoro este club, esta ciudad, y este equipo". 

 

EL APOYO DE LA GENTE TRAS EL ASCENSO FALLIDO, RECUERDO IMBORRABLE

 

En estos tres años el Recoletas Atlético Valladolid ha pasado de ser un recién llegado, cuando empezó en la 2014-15 en Plata, a consolidarse como un equipo Asobal. 92 partidos y 251 goles (a falta de dos encuentros para cerrar esta temporada 16-17) para De la Rubia, quien de todo lo vivido se queda con la reacción positiva a un hecho negativo.

 

El 31 de mayo de 2015 es una fecha que Alfonso no olvidará. "Ese cariño, esas lágrimas, esos abrazos, esos mensajes de apoyo. Hasta ese momento no era del todo consciente del sentimiento que había" rememora el central. Se refiere al día en el que, en el pabellón de la Albericia, en Santander, al Atético Valladolid se le escapó en los penaltis la primera oportunidad de ascender, en su primera temporada como club.  

 

"En Plata éramos, contando los de Asobal, el segundo equipo que más gente metía en su pista. La afición es nuestro máximo exponente, cada partido en Huerta es un espectáculo. La afición siempre responde y hay que cuidarla, es un factor diferencial porque en el balonmano nacional no abunda una afición que se involucra, que sabe meterte en el partido y llevarte en volandas. Todo lo que no tenga como punto central a la afición será un error"

 

"VA A SER DIFÍCIL QUE VUELVA"

 

Ahora se abre una ventana incierta hacia el futuro, aunque Alfonso de la Rubia, a sus 31 años profesor en la Universidad Europea de Madrid, tiene su hoja de ruta: "Quiero estudiar el doctorado en ciencias de la actividad física, que son cuatro años duros. No quiero dejar el balonmano y probablemente seguiré, aunque hace falta ver dónde y con qué condiciones" relata, aunque esconde algunas cartas bajo la manga: "Pronto sabremos algo".

 

¿Volverá a vestir De la Rubia su '8' azul como gladiador? "Nunca se sabe, pero es improbable" confiesa el madrileño. "Yo estoy encantado si hay que echar una mano, ayudar, y dejo las puertas abiertas, pero en un principio, por mi edad y por el camino que uno va labrándose, va a ser difícil" completa, y deja anotado un deseo: "Me gustaría volver a Huerta del Rey como rival y disfrutar de este ambiente maravilloso".

 

Un guiño a una afición que tiene en mucha estima al jugador. "Por las respuestas que he tenido creo que he calado en la afición, y el sentimiento es recíproco, solo tengo palabras de agradecimiento. Si he desempeñado un papel importante en el equipo en parte ha sido gracias a la afición que, desinteresadamente, me ha mostrado su cariño".

 

"Ver como la gente volvía a ilusionarse con el balonmano no tiene precio, han sido tres años de disfrute total. Me voy satisfecho, orgulloso, contento. Casi pleno. Hay cosas que seguramente podría haber hecho mejor, pero todo lo que he tenido, lo he dado. Hasta donde he podido, he ayudado. Con mis defectos, que espero que los sepan perdonar. En cada partido lo he dado todo por este club". Palabras de central, palabras de un Alfonso De la Rubia cuyo nombre queda ligado a la Historia, quien sabe si larga y exitosa, del Recoletas Atlético Valladolid.