Vecinos de Valladolid y Ecologistas solicitan medidas frente a las emisiones de amoníaco atribuidas a Befesa

Befesa.

Recuerdan que desde hace años, vecinos de la zona norte de Valladolid, y también de Santovenia de Pisuerga, se quejan de "episodios de fuerte olor a amoníaco, especialmente por la noche, que cada vez son más frecuentes".

Ecologistas en Acción de Valladolid y la Federación de Asociaciones Vecinales han reclamado a la Junta de Castilla y León que la autorización de la revisión, modificación y unificación de las autorizaciones ambientales de la planta de Befesa garantice la protección del medio ambiente y de la salud de las personas, "por encima de los intereses económicos de la empresa, limitando la recepción de residuos peligros de fuera de la comunidad, y eliminando, o reduciendo al mínimo las emisiones de amoníaco".

 

En un comunicado recogido por Europa Press, las organizaciones recuerdan que desde hace años, vecinos y vecinas de la zona norte de Valladolid, y también de Santovenia de Pisuerga, se quejan de "episodios de fuerte olor a amoníaco, especialmente por la noche, que cada vez son más frecuentes".

 

La intensidad, aseguran, es "de tal magnitud, que provoca picor de ojos, nariz y garganta, y tos, obligando a cerrar puertas y ventanas de las viviendas", en una situación que, añaden, "puede comprobarse revisando los registros del 010 y 112, con múltiples avisos por este problema".

 

 

La organización ha emitido un voto particular en la Comisión de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León que aprobó el pasado miércoles la revisión, modificación y unificación de las autorizaciones ambientales de Befesa, con el voto en contra del representante de las organizaciones medioambientales.

 

Está demostrado, continúan, que las emisiones de amoníaco proceden de las instalaciones de Befesa Aluminio, situadas al norte de Valladolid, una empresa dedicada al tratamiento y recuperación de chatarras, residuos de aluminio y escorias salinas, "que ya ha sido investigada por este motivo, siendo en este momento objeto de investigaciones penales".

 

La propia declaración ambiental de la empresa, según las mismas fuentes, plantea "como uno de sus objetivos reducir las emisiones de amoníaco, con medidas como la instalación de nebulizadores, el cerramiento de naves y el tratamiento de gases, todas ellas a llevar a cabo antes de junio de 2020".

 

EA incide en que "nada de esto se ha llevado a cabo, a la vista de los resultados, pues las emisiones al aire de amoníaco procedentes de las escorias salinas y el paval, así como las filtraciones salinas a las aguas subterráneas, que aparecen contaminadas por esta causa según estudios publicados por la Junta de Castilla y León, sólo pueden resolverse con el almacenamiento sobre solera y bajo cubierta de dichos residuos peligrosos, impidiendo su humectación que es la que provoca las emisiones al aire y a las aguas señaladas".

 

Las actuaciones, en opinión de la organización ecologista, "se han limitado a construir una pequeña marquesina para cubrir parcialmente los residuos, que a la vista de los recientes episodios, ha servido de muy poco, o nada".

 

Esta situación "se ve agravada al gestionar no sólo los residuos de nuestra comunidad, sino también las hasta 180.000 toneladas al año procedentes de Aragón, Asturias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Madrid o País Vasco, e incluso importados de Alemania, Italia o Portugal, que no siempre tiene salida en la industria cerámica donde se reciclan".

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