Vasily Petrenko, el hijo pródigo

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

Cuando dirige Vasily Petrenko a la OSCyL, el oyente experimenta “algo” que le transporta, que le embarga, que le hace grande, único. Es una experiencia que no se puede evitar. Es como cuando vas a comer donde tú madre, todo está buenísimo. Por supuesto, que todo es subjetivo. Pero es un hecho construido a base de emociones, sentimientos y lugares.

 

Suena Rosamunda de Franz Schubert y todo cuadra. Escuchar a Schubert es, siempre, una vivencia de belleza y un plus emocional inigualable. Desde la primera nota un hilo invisible te lleva por un amanecer colorido y alegre de proporciones perfectas para tus ojos. Su música es capaz, como ninguna otra para el que suscribe, de producir en el cerebro todos los sonidos del mundo. Ritmos armónicos, contrapuntos, y todas las infinitas combinaciones de graves, agudos y sobre todo silencios que provocan en el oyente, calor, color y recogimiento. Todo en Rosamunda es placer.

 

Aparece Clara-Juni Kang con su violín de la mano, saluda y ya, con la primera nota, pone a los espectadores el corazón en un puño. El Concierto para violín y orquesta de Korngold es fundamentalmente bello. ¿Qué significa esto? Es bello porque es placentero y se adivina un orden, una proporcionalidad y una simetría que nacen en el brazo y la mano de Kang y llega hasta el oído del oyente que se da cuenta instantáneamente “que ha valido la pena salir de casa para disfrutarla”.

 

Vasily Petrenko sabe que juega en casa y que le estábamos esperando. Porque Petrenko tiene una cualidad que le hace diferente al resto de directores. Sabe dar vida a la música. Y esta cualidad le une al público y le sirve para descubrirle lo que quiere contar Brahms en su Sinfonía n. º 4. Se comunica con el público y por supuesto con la orquesta a la que se dirige -da esa impresión- de manera individual. Parte del talento que tiene Vasily Petrenko es innato, pero añade esa fascinación que tiene por la música y por todo aquello que le rodea.

 

Otro aspecto en el que destaca Petrenko es su teatralidad. No se debe separar la teatralidad de la música. Seguro que ese es su secreto. El secreto de que no necesita adornos para llegar al corazón del público. Ya contamos los días para que vuelvas…