Variaciones Diaz-Caneja

La primera vocación (si se puede decir esto en estos tiempos) de Díaz-Caneja fue la arquitectura. Y se nota en sus cuadros.

En los cuadros de Diaz-Caneja lo importante es la forma. En el visitante se produce un metaplacer casi inconsciente al observar las formas. Esta exposición en el Patio Herreriano respira vida de artista. Se tiene la impresión de estar dentro de una  composición musical. Pongamos por caso que hablo de las Variaciones Diabelli de Beethoven. 

 

La primera vocación (si se puede decir esto en estos tiempos) de Díaz-Caneja fue la arquitectura. Y se nota en sus cuadros. Un apasionado de los libros,  debe muchos a escritores que tienen presencia continua en su biblioteca:   Juan Ramón Jiménez, Gómez de la Serna, Giménez Caballero, Francisco Ayala ,  Ramón J. Sender o el portugués José de Almada Negreiros. Y a pintores como Vázquez Díaz o Luis Gutiérrez Solana quién presentó a Caneja, a quien sería su mujer, Isabel Fernández Almansa, modelo de la firma Balenciaga. 

 

Díaz-Caneja era consciente de que el carácter se desarrolla con la circunstancias. Es consciente de que el oficio de artista es un camino muy largo y que tienes que solventar procesos tortuosos. Quitar también es pintar. Cuando uno se da cuenta de que tiene muchas cosas que decir se encierra en su estudio y se pone a pintar. 

 

El enunciado de la exposición Diaz-Caneja. Paisaje universal ya proporciona alguna pista al visitante. Uno tiene la impresión,  mientras pasea por la Sala,  de encontrarse  “al aire libre”  y de chocarse de bruces con un misterio, el misterio de la luz que transforma por completo  los motivos envolviéndose en una intercambiable vaporosidad  de  “inasibles acentos delicados”,  para decirlo con   palabras de Francisco  Calvo Serraller. 

 

Hay en todos los cuadros algo oculto. Aquí, la representación del paisaje no lo fija la topografía sino su apariencia que no es lo mismo.  Porque en definitiva, la naturaleza nos enseña que nada es perdurable porque todo se transforma y solo el arte es  capaz de dar visibilidad y hacerlo viable. 
La Sala 8 se ha convertido en un espacio para imaginar, para soñar, para dejarte llevar por la profundidad aplanada y la  geometría helada de sus  cuadros. Pone magistralmente en  el mismo plano jerárquico la tierra y el cielo, el cuerpo y el espíritu. Díaz-Caneja es un pintor “metafísico” un pintor apasionado porque es capaz de poner antes los ojos del espectador su obsesión por mostrar la materia de la que está hecha la  luz.  
 

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