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Vargas Llosa y 'la' Preysler tiñen de glamour el Coso de Zorrilla

Vargas Llosa e Isabel Preysler, al inicio del festejo. J.A.G.

En los tendidos se podían ver caras conocidas como los ex ministros Michavila y Rafael Catalá.

No se agotó el taquillaje, pero fue con mucho la mejor entrada de la Feria. Y es que Roca Rey ha cogido el testigo de las figuras y es que tira del carro de la Fiesta en estos momentos. El viernes en el Valladolid taurino fue de habano y de dejarse ver por los tendidos del Coso de Zorrilla.

 

Sin duda las caras más conocidas, la de una de las parejas más perseguidas por el papel cuché: el premio nobel Mario Vargas Llosa, acompañado de su actual pareja, una tal Isabel Preysler, que cada día tiene una arruga menos. En una de las mejores barreras de la Plaza, faltaría más, disfrutaron de la tarde y en especial del brindis del compatriota peruano del escritor: Roca Rey. Hasta ‘la’ Preysler se puso en pie para recoger la montera que Andrés lanzaba a la pareja. Eso ocurrió en el último de la corrida, y Juli también se había anticipado con el mismo gesto en el que abrió plaza. Con el moquero impoluto la pareja pedía los trofeos para su torero.

 

En un tendiodo del ocho se dejaban ver los exministros Michavila y Rafael Catalá, y unas localidades más abajo, en una contrabarrera, se acomodaba el ganadero salmantino Juan Ignacio Pérez Tabernero, al que en el mundillo se le conoce como Briatore, y prácticamente a su lado Roberto Domínguez, el Richard Gere del toreo, que a sus sesentaytantos luce una figura para volver a hacer el paseíllo.

 

Varios días se ha dejado ver por la plaza, la consejera de Hacienda, Isabel del Olmo, acompañada por Raquel Sanz, la viuda del toreo Víctor Barrio. El exalcalde León de la Riva asistía desde su habitual burladero, mientras que una de las sorpresas del ciclo, el torero Emilio de justo disfrutaba de la corrida, antes de partir hacia Francia, donde este sábado torea en Dax.

 

La tarde fue calurosa y entretenida, y entre gintonic y aplausos, las más de dos horas y media de festejo se consumieron hasta que Manzanares y Roca Rey abandonaban el ruedo entre una ovación cerrada. Mañana más, esperemos que también mejor.