Valladolid y el comercio tradicional: los supervivientes a la era de las grandes superficies

Foto: Fundación Joaquín Díaz

Pese a la presión de centros comerciales y franquicias, en la ciudad siguen existiendo numerosos negocios que han mantenido su actividad durante más de un siglo.

En los últimos años, el pequeño comercio se ha visto cada vez más acorralado por las multinacionales, los grandes centros comerciales y las franquicias que de manera incansable ganan terreno en las calles y preferencia entre los consumidores. Sin embargo, en Valladolid sigue habiendo numerosos establecimientos que han sobrevivido a la presión de las grandes empresas y continúan recibiendo a sus clientes con la tradicionalidad propia de su historia y adaptándose a las nuevas costumbres y usos del mercado.

 

Desde que el Emperador Trajano construyese el que se ha denominado como “el primer centro comercial de la historia”, el Mercado de Trajano, en el siglo II, se han visto alrededor del mundo numerosos ejemplos de este tipo de aglomeración de comercios. Los vallisoletanos, sin embargo, tuvieron que esperar algo más para disfrutar de esta amplia oferta comercial y de ocio.

 

El primer gran prefacio de centro comercial en Valladolid llega en 1974, año en que Galerías Preciados abre sus puertas en la calle Constitución. Con estos grandes almacenes, los vallisoletanos pudieron observar por primera vez inventos como las escaleras mecánicas o el ahora sobradamente conocido buffet libre.

 

LA LLEGADA DE “LOS GRANDES”

 

Primero fue El Corte Inglés. El primer gran centro comercial de Valladolid abrió sus puertas en febrero de 1988 para deslumbrar a los vallisoletanos con la ostentosidad, hasta entonces desconocida, de las ocho plantas del edificio situado en el Paseo de Zorrilla. Durante las tres décadas siguientes, el Grupo El Corte Inglés ha seguido avanzando en Valladolid, ocupando en 1995 lo que fuera Galerías Preciados y llegando en la actualidad a contar con 14 unidades de negocio en la provincia

 

En 1998 llegó Vallsur. Un nuevo centro comercial ubicado al final del paseo de Zorrilla que con sus casi 36.000 metros cuadrados y sus más de 2.000 plazas de aparcamiento supuso un duro golpe al pequeño comercio de la ciudad.

 

Y en 2012 fue Río Shopping. Con sus más de 100.000 metros cuadrados, este gigante empresarial llegó a la ciudad para convertirse en el centro comercial más grande de Castilla y León y, por aquel entonces, el sexto más grande de España.

 

EL PEQUEÑO COMERCIO SOBREVIVE

 

Pese a la presión ejercida por las grandes superficies comerciales y franquicias como Zara, Pull & Bear, Parfois y demás firmas que han ido ganando terreno en las calles de la ciudad, en Valladolid sigue habiendo numerosos comercios que sobreviven a este modelo de mercado y de consumo.

 

Encontramos, por ejemplo, el caso de José Manuel Muela Tremiño, quien continúa con el negocio que inició su abuelo en el año 1920 y que desde 1952 se encuentra en el lateral de la emblemática iglesia de la Calle Santiago: la joyería Tremiño. A escasos metros de este comercio, en la entrada a la Plaza Mayor, se encuentra una compañera de profesión, la joyería Amobrosio Pérez, que abrió sus puertas para el disfrute de los vallisoletanos en el año 1885.

 

Todavía antes, en 1882, Valladolid contempló la apertura de Pantaleón Muñoz, una salchichería que nació en la plaza Fuente Dorada y que se trasladó en 1920 a la calle Ferrari. Desde entonces hasta ahora, los diferentes propietarios han abierto otras tiendas como la del céntrico Mercado del Val (1903), la del barrio de la Rondilla (1976) o la de la calle San Blas (2006).

 

En el año 1898 se estrenaron en la ciudad dos comercios que hoy día mantienen sus puertas abiertas. Por un lado, Miguel Virto fundó en dicho año la conocida mercería Casa Virto, situada inicialmente en la calle Duque de la Victoria y que se trasladaría a mediados del siglo pasado al que continúa siendo su hogar actual, en la calle Teresa Gil.

 

También en 1898, Ambrosio Rodríguez dejaba sus tierras de Matapozuelos para abrir en la capital vallisoletana una tienda con su nombre, que durante 120 años ha distribuido material de oficina hasta convertirse en un negocio líder en el sector. Desde sus inicios en el nº13 de la calle Duque de la Victoria, la tienda apenas ha cambiado de posición, trasladándose en 1957 al nº3 de la misma vía.

 

Junto a los mencionados, muchos otros comercios vallisoletanos sobreviven año tras año a los gigantes empresariales que aumentan cada día, como son: El Triunfo, en la calle López Gómez (1914); la Joyería Zúñiga, en la calle Santa María (1966); Delio Guerro, en la calle Regalado (1972); Bayon, en la calle Espercería (1948) o la Cuchillería Blanco, en la calle Santiago (1900).