Valladolid se vuelca con las ardillas

Cerca de 5.000 personas se acercaron al polideportivo Pisuerga para alentar sin parar a un Carramimbre Ciudad de Valladolid que lo dejó todo sobre la pista, pero que no pudo llevarse la Copa Princesa

La aficióndel Carramimbre Ciudad de Valladolid no dejó de animar. JOSE C. CASTILLO
Ver album

Por primera vez en su corta historia el Carramimbre Ciudad de Valladolid disputaba la Copa Princesa, un partido entre los dos mejores equipos de la LEB Oro en la primera vuelta.

 

En este mitad de temporada las ardillas han tenido la ocasión de demostrar que son firmes candidatos al ascenso a la liga ACB, por ello este encuentro, en casa, en Pisuerga, ante su público era una oportunidad única de devolver todo el apoyo recibido con un triunfo, pero la suerte no estuvo de su parte. A pesar de ello la afición no dejó de animar a los suyos.

 

Sin duda Valladolid es una ciudad que vive el deporte y ante un evento de tal magnitud no cabía duda alguna de sus ciudadanos iban a responder. En cuanto las entradas salieron a la venta los aficionados al deporte de la canasta se lanzaron a por ellas, en apenas uno días todo el anillo inferior del polideportivo Pisuerga estaba lleno, por lo que no quedó otra que abrir el anillo superior. Horas antes del encuentro se habían vendido más de 4.000 entradas y cuando empezó el mismo se  rondaban las 5.000; nadie se lo quería perder y como suele ser habitual los jugadores del resto de disciplinas deportivas de la ciudad, quisieron aportar su granito de arena en esta gran final con su presencia.

 

Pisuerga estaba preparada para otra noche para la historia y a pesar de ser día laborable la gente animó a hacer previa, a ir pronto al pabellón y comenzar a dar ánimos a las ardillas desde el mismo calentamiento. El comienzo del choque dejó algo fría a la afición pero según se fueron entonando los hombres de Hugo López las cerca de 5.000 gargantas rugieron cada vez con más fuerza. Al descanso los ánimos estaban por las nubes y se creyó en dar la vuelta al partido, pero los visitantes se encargaron rápidamente de dar un nuevo golpe sobre la mesa.

 

Cuando más delicadas estaban las cosas fue el momento en que la afición apretó más si cabe, tratando de arengar a las ardillas e intimidar al rival. A pesar de que el marcador no era favorable para los intereses locales, ni una sola persona dejó de animar, confiaban hasta el final en la remontada. El ruido en los minutos finales era ensordecedor, cada balón recuperado se celebraba como una canasta y cada posesión rival era un infierno. La afición no dejó de creer ni un instante en el equipo y en la remontada; Pisuerga se convirtió en una auténtica olla a presión.

 

La victoria y el trofeo se fueron para Guipuzkua, pero la afición vallisoletana no paró de animar ni con el choque resuelto. A pesar de la derrota el Carramimbre Ciudad de Valladolid fue despedido por el público con un sonoro aplauso y gritos de "Pucela" de "Pucela". La Copa Princesa se perdió, pero este equipo continúa recuperando a una afición que siempre ha estado ahí, pero a la que había que enganchar de nuevo y este equipo lo está consiguiendo.