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Valladolid

Valladolid se convierte en capital mundial de una tapa que traspasa fronteras

El Campeonato Mundial de Tapas reúne en la ciudad a dieciséis cocineros de tres continentes bajo propuestas de cocina en miniatura

Publicado el 07.11.2018

La tapa se ha convertido en la manera de comer más internacional. Si todavía pensamos que la cocina en miniatura y los ingredientes y elaboraciones más ligadas a nuestras raíces siguen perteneciendo a nuestras fronteras, tenemos una noticia a voces: la tapa ha volado y es uno de los elementos culinarios más representativos del mundo gastronómico y, por qué no decirlo, de la cocina mundial.

 

Valladolid, en estos días que acoge lo más granado del pincho nacional en un concurso consolidado, se ha abierto a propuestas internacionales en la competición mundial de tapas, una pequeña pero contundente propuesta de los rincones más insospechados del planeta y que en este miércoles se reúnen en la ciudad para hacernos ver que la tapa traspasó fronteras hace tiempo, que lo propiamente nuestro ahora tiene cientos de caras diferentes ligadas a la cultura de cada país que busca adaptar el famoso formato.

 

Tres continentes diferentes y opuestos entre sí bajo un mismo concepto gastronómico, dieciséis concursantes de países tan variopintos y lejanos como Nueva Zelanda, Japón, Taiwán, Noruega o Estados Unidos y otros que comparten raíces y pasión culinaria: Puerto Rico, Portugal, Perú y un largo etcétera. Aunque, como en todos los aspectos de esta vida, siempre hay uno que juega en casa. España también tiene representación y compite en igualdad de condiciones en medio de la vanguardia y los productos más tradicionales bajo la propuesta de Igor Rodríguez, que también tuvo que volar, como tantos otros, para llegar desde su Palma natal a esta capital mundial de la tapa.

 

Se apuntaba desde el certamen que “jóvenes cocineros han cogido nuestro concepto de tapa y lo han adaptado a sus culturas”, orgullosos de que “se haya exportado una manera de entender la comida tan nuestra” y que ahora esté presente en el único concurso mundial destinado a la tapa. Y por eso Valladolid se ha puesto en el mapa internacional de todos los eruditos y otros tantos interesados en el arte culinario.

 

Unas propuestas que traen la primavera japonesa al otoño de la ciudad con una creación formada por un langostino tigre combinado con té de cerezo y una ornamentación de flores y pétalos. Una delicadeza visual desde el país oriental que viaja inmediatamente a la siguiente degustación portuguesa, que mezcla las tradiciones rurales de países ibéricos con un tercer hilo argumental representado por Noruega, más ligado de lo que creíamos al fervor culinario español. Todo ello pasando por Puerto Rico y una reivindicación a la vida tras el huracán María que desoló la isla y de que quieren salir adelante también con la fuerza de la gastronomía o las antípodas de Nueva Zelanda, donde "la cocina española es muy popular".

 

Así hasta un total de dieciséis propuestas de tres continentes unidos por la tapa y luchando por ser los vencedores de una gastronomía en miniatura con capital en la Valladolid más internacional.

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