Valladolid, la ciudad de las nieblas

La Agencia Estatal de Meteorología indica alerta amarilla para hoy miércoles 7 por el riesgo que entraña para la circulación este agente atmosférico. Algo que no es nuevo para la ciudad del Pisuerga, acostumbrada como pocas en España a esas nubes.

 

Una de las cosas que más sorprenden a aquellos que visitan Valladolid en los meses de inviernos es la niebla, ese fenómeno atmosférico que envuelve la ciudad en una bruma en ocasiones permanente durante días dotándola de un ambiente mágico, enigmático y, hay que recordarlo, también peligroso.

 

Para este miércoles 7 de diciembre la Agencia Estatal de Meteorología fija la alerta amarilla para Valladolid a consecuencia de las nieblas, al menos hasta las 13 horas, y con especial atención en la franja horaria entre las 6 de la mañana y las 10 horas. Según apunta el organismo dependiente del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente la visibilidad estará reducida a 100 metros y afectará a toda la provincia, por lo que se pide extramar la precaución cuando se circule por carretera. El aviso se extiende al jueves 8 desde las 00 horas hasta las 13 horas.

 

Pero es cierto que las nieblas se consideran como algo 'típico' de Valladolid, y cualquier vallisoletano estará familiarizado con ellas -y no por ello hay que ser menos cautos-. El Valle del Duero se caracteriza por contar con frecuencia con nieblas del tipo advección-irradiación, y entre los factores que las provocan se encuentran la altitud (elevada en la meseta norte, nuestra ciudad se sitúa 700 metros por encima del nivel del mar), la humedad procedente de los ríos (en Valladolid se cruzan tres importantes: el Duero, el Pisuerga y el Esgueva) y las situaciones anticiclónicas y con poco viento que provocan que no haya lluvias que puedan dispersar este fenómeno.

 

LA ÚNICA PROVINCIA CON TODO SU TERRITORIO EN ALERTA ESTE MIÉRCOLES 7

 

Por todo ello Valladolid es una ciudad propensa a las nieblas. Según el trabajo 'Aproximación al estudio de las nieblas en el Valle Medio del Duero', publicado en la Universidad de Alicante por Carlos Morales y María Teresa Ortega, durante el periodo 1961-1992 Valladolid tuvo de media 38 días de niebla entre los meses de noviembre y marzo. Destacan los dos meses más invernales desde la óptima meteorológica, diciembre y enero, con 12,3 y 12 días de niebla de media respectivamente.

 

En esencia, estas nieblas se producen cuando desciende la temperatura del aire y este entra en contacto con la superficie, también fría. Y predominan durante las noches o las primeras horas del día ya que la radiación solar suele tener la fuerza necesaria para calentar el suelo y hacer que se evaporen, aunque esto no siempre es así por lo que, como en ocasiones sucede, las nieblas pueden instalarse durante varios días seguidos.

 

Es cierto que hay otros puntos de la geografía española que superan con creces esa media, como es la Plana del Vic, algunos puntos del Guadalquivir o del Ebro, la coordilleras montañosas del norte o las ciudades costeras del Cantábrico. Pero generalmente se tratan de otro tipo de nieblas provocadas por diferentes fenómenos, que las hacen menos densas y más efímeras.