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Valladolid es la cuarta provincia más longeva de España: casi 84 años de esperanza de vida

Gente caminando por la Calle Santiago de Valladolid. TRIBUNA

El saldo vegetativo negativo pasa factura a la provincia de Valladolid: en los seis primeros meses de 2018 nacieron 1.701 personas y se produjeron 2.590 fallecimientos

Valladolid es la cuarta provincia más longeva de España. Así lo ha recogido el último estudio del Instituto Nacional de Estadística. La esperanza de vida en la provincia es de 83,97 años, lo que coloca a los vallisoletanos como unos de mayor esperanza de vida, solo por detrás de Soria (84,81 años), Madrid (84,53 años) y Salamanca (84,42 años).

 

 

La provincia se sitúa también entre las más longevas si extrapolamos los datos a hombres y mujeres. Los hombres vallisoletanos son los sextos que más viven en España, con una media de 81,32 años y solo por detrás de Madrid, que ocupa el primer puesto con 81,90 años, Guadalajara (81,88 años), Salamanca (81,86 años), Soria (81,82 años) y Segovia (81,54 años).

 

 

Los datos en las mujeres también arrojan un puesto muy significativo en el territorio nacional para las ciudadanas vallisoletanas: ocupan el puesto número siete en el total del país, con 86,52 años de media. Solo por detrás de Soria (88,08 años), Salamanca (86,92 años), Madrid (86,81 años), Burgos (86,69 años), Álava (86,62 años) y Navarra (86,56 años).

 

 

Castilla y León está presente en gran medida o incluso lidera en la esperanza de vida de sus habitantes. La Comunidad posee el mayor número de provincias en España con una longevidad por encima de la media española, que se sitúa en los 83 años y al país como el segundo de mayor esperanza de vida de la OCDE, solo superado por Japón.


Valladolid, una pérdida de población sin frenos

 

En cambio, los datos que arroja Valladolid en cuanto al número de nacimientos y el de fallecimientos en los primeros seis meses de 2018 no es nada positivo. En total, 1.701 personas nacieron en la provincia, un número muy inferior a las 2.590 muertes que se registraron.

 

Este saldo vegetativo negativo lleva pasando factura a la provincia durante los últimos años, con un descenso acusado de la población, además de todas las personas que han dicho adiós a la ciudad, más de las que han llegado. Así, el número de habitantes en la capital descendió y perdió la barrera de los 300.000 empadronados. En 2017, en la ciudad vivían un total de 299.715 personas, 2.161 menos que en el año anterior, cuando todavía se superaba esa barrera.

 

 

Además, la bajada de población ha estado presente de forma continuada desde el año 2012 en la provincia y, desde el 2008 en la ciudad de Valladolid. Una tendencia que no parece que se vaya a invertir en los próximos años.