Valladolid ante el reto de dejar atrás el pasado franquista

La provincia vallisoletana, considerado el conjunto de sus municipios, es una de las mayoras incumplidoras de la Ley de Memoria Histórica al mantener en sus calles homenajes al régimen a través de Onésimo Redondo, Calvo Sotelo, Queipo de Llano o José A. Primo de Rivera. Aunque cada vez quedan menos. 

Caminar por Onésimo Redondo, Queipo de Llano o Generalísimo Franco es hacerlo por calles, plazas y avenidas que descuentan sus días antes de desaparecer. Y aunque Valladolid es aún una de las provincias donde más homenajes hay a los nombres franquistas en su callejero, tanto la capital como los municios de la provincia asumen, a diferentes velocidades, el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica aprobada hace más de 10 años.

 

La semana pasada, a mediados de mayo de 2018, el Gobierno facilitó, a petición de Compromis, una lista de municipios que aún mantenían en su callejero homenajes a los personajes franquistas más relevantes (Onésimo Redondo, Ruiz de Alda, Calvo Sotelo, Queipo de Llano, Mola, Sanjurjo, Yagüe, Millán-Astray, Primo de Rivera, 18 de Julio, y Generalísimo). En esa relación, Toledo con 123 referencias es la provincia más incumplidora, mientras que Valladolid ocupa el tercer puesto con 98 menciones. No obstante, según ha podido comprobar TRIBUNA VALLADOLID, se trata de una lista desactualizada.

 

"Nos hemos comprometido a trabajar, junto a la Diputación de Valladolid, para recopilar todas las calles, placas y demás que quedan en la provincia de Valladolid. Es algo que se hará próximamente, y para lo que tendremos unos meses una vez firmemos el convenio" explica Julio del Olmo, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Valladolid (ARMH). De hecho recuerda que "el pleno de la Diputación ha pedido en dos ocasiones a los alcaldes que retiren la nomenclatura franquista" aunque, a día de hoy, ni la Asociación ni la Diputación, según fuentes de la institución provincial, tienen un registro de los homenajes franquistas que quedan en Valladolid.

 

"Hay todavía bastantes calles con nombres principales, como Generalísimo, Queipo o Mola. Los nombres secundarios son más difíciles de rastrear" analiz Del Olmo, quien asegura que "los alcaldes son autónomos para quitarlos o no" a pesar de la petición de la Diputación. Institución, por cierto, que "ha retirado la laureada" de su escudo, algo que no ha hecho "el Ayuntamiento de la capital".

 

Las 98 menciones a vías franquistas pertenecen a pueblos de la provincia, la mayoría de ellos pequeños. Hasta 43 municipios figuran en la lista, pero actualmente varios de esos ya han hecho cambios. Es el caso de Valoria la Buena, cuyas fotografías ilustran este reportaje, o de los dos más grandes de la lista, Medina del Campo y Tordesillas, en cuyos casos tampoco existe nomenclatura franquista en sus municipios.

 

Teresa López es la alcaldesa de Medina del Campo, del PSOE, quien asegura que allí no quedan calles franquistas y que en la pedanía de Gomeznarro están pendientes de hacer los cambios. Aunque afirma que en los municipios de valladolid "quedan muchas, hay algunos donde nunca ha gobernado otro partido que no sea el PP, y nunca han cambiado los nombres". También del PSOE, José Antonio González Poncela, alcalde de Tordesillas, recuerda que "no tenemos ninguna desde los años 80, que volvieron a poner los nombres que había durante la República, que eran nombres de santos". Y completa que la de 'José Antonio', que figura en la lista como de Tordesillas, pertenecía a la pedanía de Villavieja pero ha sido cambiada a principios de este 2018 por calle Raúl Rodrigo, en  homenaje al joven que perdió la vida en las obras de Meseta Sky.

 

PREOCUPACIÓN POR LA CAPITAL

 

Sin embargo, desde la ARMH reconocen su preocupación por la capital, Valladolid. "El problema gordo es que una capital, donde además se da un cambio de gobierno y tiene tres fuerzas como PSOE, IU y Podemos, no solo no se quite la laureada sino que encima se haga un numerito como el del año pasado, un paripé" argumenta Del Olmo, firme en su denuncia aunque al mismo tiempo agradecido: "Agradecemos mucho al Ayuntamiento porque nos ha permitido entrar al cementerio y rescatar a 240 personas, nos ha ayudado en algo aunque nos gustaría más, pero se agradece".

 

Por último, desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica aclaran que su intención es "que nuestra democracia, que tiene muchos defectos, pueda avanzar". Y uno de esos defectos es, para ellos, "el mantenimiento de esta simbología de un tiempo absolutamente cruel, negro" que explican así: "El atraso económico que supuso para España fue enorme, también la pérdida de oportunidades y derechos, donde además la mujer quedó relegada de nuevo a ser un objetivo".

 

"En el año 36 España era una potencia económica en Europa, su problema era de reparto social. La República quiso armonizar esa riqueza, y la dictadura destroza la economía pujante. No hablamos de represión política, la transición ha querido mantener que aquello fue una dictablanca y fue un tiempo muy duro para todos" reflexiona Julio del Olmo, que también reconoce el recuerdo a los caídos franquistas: "Los chicos que murieron en los frentes son tan dignos de recordar como los asesinados, la mitad eran jóvenes comprometidos con la nueva democracia a los que mandan a los frentes y mueren destinados en las unidades de choque. Si se recuerda a las víctimas del pueblo, recordemos a todas, no hagamos esa distinción. La cuestión es la utilización del régimen de esas víctimas".

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