Valladolid acoge dos manifestaciones por la sanidad casi simultáneas de ideologías contrapuestas

La primera, que pedía frente al Clínico la dimisión de Sánchez, acogió a 50 personas mientras que la segunda, por una sanidad pública universal, llevó a Plaza España a algo más de 100

Así son las manifestaciones públicas. Puede ser que dos diferentes defiendan la misma idea, que desfilen por las calles pidiendo lo mismo, pero nunca serán iguales. Y luego hay casos particulares, y casos. No había más que fijarse en Valladolid este viernes, más concretamente en el orden del día de la Policía.

 

A las ocho de la tarde, concentración “En defensa de la Sanidad Pública, la Seguridad Social y en contra de la nefasta gestión realizada por el Gobierno” ante el Hospital Clínico. A las nueve, apenas una hora después, una manifestación que partía desde Portugalete hasta Plaza España “En defensa de nuestros derechos civiles y laborales y de la Sanidad Pública”. Sobre el papel, ambas para defender la sanidad. Tan iguales, pero al mismo tiempo tan distintas.

 

Una y otra, otra y una. La primera, frente al Clínico, congregó a cerca de cincuenta personas. Ataviadas con banderas de España, con puntualidad más o menos inglesa, no tardaron mucho en arrancar con cánticos contra Pedro Sánchez, al que tildaron de “mentiroso”, “rata” o “vendido”, entre carteles de ‘Sanidad pública nacional’ y alguna bandera de España con el águila.

 

“El que no cotiza, que no cobre. Ya está bien de recibir ‘paguitas’ del Estado”, se alentaba en la concentración, criticando el recién aprobado Ingreso Mínimo Vital al mismo tiempo que se desplegaba una enorme bandera de España de más de quince metros. Con respetos a los sanitarios, se les pidió que se asomaran las ventanas del hospital y se les guardó un minuto de silencio. Para terminar, el himno de España.

 

Al otro lado, apenas unos minutos después, un arranque de manifestación junto a Portugalete. Banderas republicanas y estrellas rojas sobre fondos morados. Algo más de cien personas, la mayoría jóvenes. Carteles en los que se pedía esa sanidad para todos, sin dejar de lado a inmigrantes. Esta vez tocaba desfilar, ya que no era concentración. Y adelante. Las terrazas de la Catedral, Regalado y las de la calle Teresa Gil, abarrotadas, fueron testigos del avance.

 

Cada uno a su manera, cada cual con su estilo. El mensaje era el mismo, pero expresado de diferente modo. Las dos Españas se vieron las caras sin saberlo este viernes en Valladolid.

JUAN POSTIGO