Usuarios y trabajadores claman por la necesaria reforma en la Estación de Autobuses de Valladolid

Se hace imprescindible el reacondicionamiento de las instalaciones para los viajeros y los propios usuarios que trabajan ahí a diario. La imagen es obsoleta y en algunos casos decadentes. 

La Estación de Autobuses de Valladolid, abierta desde 1972, es toda una reliquia e imagen de la ciudad. Uno de los puntos de conexión de todos aquellos que por ocio o placer pueden ir a muchos puntos de España en el centro. Pero de vez en cuando hay que darle algún que otro pulido a toda joya para mantenerla igual de atrayente y vistosa. Instalaciones anticuadas y lúgubres, paredes y techos con amianto, diversas quejas dadas por los usuarios en materia de información... Como cuenta el dicho, no es oro todo lo que reluce, ni mucho menos.

 

La estación, con más de 40 años a sus espaldas, en su día a día recibe más de 600 autobuses diarios entre salidas y llegadas, y al año cuenta con una media de 3´5 millones de viajeros. Y ante toda esa afluencia, es preciso tapar todas las heridas que se han ido acumulando en ese tiempo. Existe la vieja aspiración de trasladarla al lado de la estación de trenes pero también se ha planteado la necesaria reforma que debe llevarse a cabo en esta con la instalación de cristaleras en las dársenas para que los viajeros no estén a la intemperie con el frío, y algún lavado de cara para reacondicionarla mientras se realize el cambio al nuevo emplazamiento. 

 

¿QUÉ OPINAN LOS TRABAJADORES SOBRE LA REFORMA?

 

Pero dentro de la propia estación, tanto conductores y comerciantes, como los propios usuarios, no saben realmente mucho del tema, lo que conocen es simplemente lo que han oído, pero no se les informa al respecto. Una de las trabajadoras de una de las oficinas de la estación se pronunciaba al respecto: "Se habló hace tiempo de la reforma, pero en este tiempo no ha salido nada adelante, está en cuarentena. Hay que mejorar la estación porque es vieja, da pena verla, y a modo de información se reciben muchas quejas de los viajeros, no es nada agradable. Pero a nivel práctico no lo tendría tan claro cambiarla. Hay zonas, como este punto del Paseo Arco de Ladrillo, que cuando hay cortes o reformas es una locura, y no digamos ya si se sigue metiendo tráfico a la zona centro. El Ayuntamiento dice que la quiere trasladar, pero los conductores tendrían que pasar igualmente por aquí, sería congestionar la zona en horas puntas, y juntar los autobuses urbanos con los de la propia estación. No sé hasta que punto puede ser bueno".

 

Como ha contado una de las comerciantes de la estación a TRIBUNA, el estado de esta es lamentable: "Llevo trabajando aquí desde hace 18 años, y ya por entonces se comentaba hacer una reforma, pero no se ha hecho nada. La estación y las propias instalaciones se encuentran en un estado deplorable, incluso tercermundista, y además de poner cristaleras deberían pensar en cambiar las paredes, que tienen amianto. No sé hasta qué punto seguir sin cambiarlas puede ser legal". Y también denunciaba la necesidad de ir más allá con la reforma, no quedarse en simplemente un lavado de cara. "La estación tampoco está adaptada para personas inválidas ni minusválidas. Yo creo que en ninguna otra estación de España ni de otros países ocurre todo esto", ha apuntado.

 

La acuciante urgencia con que debe reformarse el edificio es algo unánime entre todas las personas que trabajan allí cada día, como cuenta el trabajador en la carnicería de la estación Embutidos Ballesteros, Roberto Hernández :"Desde luego debería reformarse, pero no ser trasladada. Los vecinos seguramente estarán deseando que la quiten de aquí, pero para la gente creo que también le iría peor llevarla más lejos. Personalmente, lo mejor sería dejarla en el mismo sitio pero reformada, que le metiesen unos cuantos arreglos pero dejarla donde está".