Unos 150 alumnos del IES María Moliner de Laguna completan sin problemas el primer trimestre por la tarde
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Unos 150 alumnos del IES María Moliner de Laguna completan sin problemas el primer trimestre por la tarde

Las protestas y quejas de estudiantes y familias al inicio del curso con la medida de la Consejería han pasado a aceptar con “resignación” una medida necesaria y efectiva, con apenas casos positivos.

Un total de 252 alumnos de Bachillerato de Castilla y León, repartidos entre el IES María Moliner de Laguna de Duero (Valladolid) y las escuelas de Artes de Palencia y Segovia, está a punto de completar sin problemas el primer trimestre del curso en turnos de tarde por la falta de espacio para acoger a todos los estudiantes por la mañana y así cumplir con las medidas de seguridad y distanciamiento que marcan los protocolos antiCovid. Hubo otro centro como el IES La Merced, también en Valladolid, que el 14 de septiembre, fecha del arranque de las clases para Secundaria y Bachillerato, comenzó con horario vespertino para 60 alumnos de Segundo de Bachillerato pero que, a partir de octubre, volvieron a la mañana tras acondicionar aulas y vaciar espacios.

 

El centro más afectado por el cambio de horario de jornada ha sido el María Moliner de Laguna, con 150 alumnos de Bachillerato (cuatro cursos de Primero y tres de Segundo) que se han visto obligados a acudir por las tardes. El director del centro, Francisco Javier Román, aseguró a la Agencia Ical que, después de las importantes protestas y quejas de estudiantes y familias, el primer trimestre ha transcurrido con normalidad. “Los chavales han sido responsables y se han centrado en estudiar, por que muchos de ellos se juegan su futuro y su entrada en la Universidad”, subrayó.

 

Román reconoció que el cambio ha supuesto una experiencia distinta, a la que los alumnos y los padres ni los profesores estaban acostumbrados pero el cumplimiento de la normativa impedía que coincidiera todo el alumnado del instituto, que ronda los 600 matriculados. 

 

El director del María Moliner aseguró que las tardes en el centro son “más tranquilas” ya que el instituto tiene las aulas pequeñas.En principio, con la normativa inicial de un metro de distancia entre alumnos y llevar la mascarilla podíamos entrar todos en horario de mañana pero, luego, con la obligación de mantener el metro y medio era imposible”, explicó. Y eso que recordó que el equipo directivo, con la ayuda de la Dirección Provincial, desmontó algunas aulas como de Música y Plástica y la biblioteca. “Aún así, nos faltaban unas diez aulas, siete de alta capacidad y tres de desdoble, para cumplir con las ratios nuevas”, precisó.

 

Al final, una quincena de alumnos decidió cambiar de instituto, lo que, a juicio del director, es un porcentaje muy pequeña con respecto a los 600 matriculados. Apuntó que se trataba de algunos deportistas de alto rendimiento o alumnos descontentos. No en vano, subrayó que el instituto ha dado facilidades para las clases de los jóvenes que debían acudir por las tardes al Conservatorio de Música y a entrenamientos deportivos. El paso de los 150 alumnos de Bachillerato a las tardes, que comparten las instalaciones con la Escuela Oficial de Idiomas, ha permitido que el centro esté más vacío por las mañanas.

 

Francisco Javier Román también señaló que este cambio ha afectado a unos 23 profesores, de los que muchos de ellos tienen clases por las mañanas y por las tardes, sobre todo con las asignaturas optativas. En todo caso, el director apuntó que se ha tratado de “compatibilizar”, en la medida de lo posible, el horario de las clases y la vida familiar y personal. Además, unos cambios que han puesto un refuerzo de diez docentes más para atender las clases desdobladas y cumplir con las ratios fijadas por la administración educativa.

 

Recordó que el propio centro, junto a la Dirección Provincial de Educación e Inspección Educativa, descartó la propuesta del Ayuntamiento de Laguna, que ofreció algunos espacios municipales pero que no cubrían las necesidades del instituto. Además, Román valoró que las medidas adoptadas han permitido que solo tres profesores hayan sufrido Covid y menos de una decena de alumnos, por contagios en el ámbito familiar o social. “Hemos podido dar las clases presenciales y no se ha cerrado ningún aula, a base de ser pesados y obligar a cumplir las normas. La verdad es que no pensábamos que íbamos a terminar así el trimestre”, sentenció.