Una vieja harinera convertida en Monumento a orillas del Canal de Castilla
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Una vieja harinera convertida en Monumento a orillas del Canal de Castilla

La fábrica de Harinas San Antonio de Medina de Rioseco, a orillas del Canal de Castilla, fue declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León con la categoría de Monumento. Hoy es visitable

Nunca habrían imaginado los constructores de la fábrica de harinas San Antonio de Medina de Rioseco, levantada junto a la dársena del Canal de Castilla en 1952, que más de un siglo y medio después, aquella moderna harinera de la época se convertiría en todo un monumento habilitado para el turismo. Jamás hubieran pensado que las administraciones del siglo XXI declararían el conjunto como Bien de Interés Turístico con categoría de Monumento, convirtiéndose –entonces- en el primer edificio de carácter industrial que obtenía esta protección en la Comunidad.

 

Sucedió en marzo de 2010 y se daba respuesta a la necesidad “de proteger y conservar este emblemático edificio terracampino”. No obstante, el conjunto podía considerarse protegido por la declaración de Bien de Interés Cultural de todo el Canal de Castilla, en 1991; pero así esta herramienta también afectaría a toda la maquinaria interior y no solo al bien inmueble.

 

Visitar en Medina de Rioseco la fábrica de harinas San Antonio es regresar a los tiempos de oro del Canal de Castilla. El inmueble, fechado en 1852 –aunque a lo largo de su historia ha sufrido algunas transformaciones-, es un edificio con distintos cuerpos y alturas que alcanzan cinco pisos en la parte central.

 

Posee una estructura de madera con muros de ladrillo que arrancan de un zócalo de sillares de piedra. Su interior alberga una magnífica maquinaria en excelente estado de conservación que data de las distintas épocas por la que ha pasado la fábrica. En sus años dorados llegó a contar con una quincena de obreros y a molturar 17.000 kg. de trigo blando en 24 horas. Su actividad permaneció hasta 1991, cuando se produce su cierre definitivo.

 

El Ayuntamiento de Medina de Rioseco procedió a su compra, en una operación de adquisición a los herederos de don Antonio de Hoyos, propietario del histórico inmueble, que aprovecha la desembocadura de las aguas del Canal de Castilla que desaguan en el río Sequillo. De esta forma se producen tres saltos de agua, que propiciaban energía para mover dos harineras y un molino, que se sitúan en un radio de 300 metros, en la localidad riosecana.

 

COMPLEJO PROCESO DE MOLTURACIÓN

 

El trigo entraba a la harinera, a un almacén conocido como piquera. Por medio de un complejo sistema de cangilones era elevado a las distintas máquinas, ubicadas a lo largo y alto de la fábrica, para su limpieza. Se le quitaba la suciedad en la desterradora, además de otros productos como la paja que pudiera llevar el grano, para pasar posteriormente a una deschinadora. El siguiente proceso sería extraer la semilla y el germen. Por medio de un aspirador se separa el polvo que ha producido el roce del trigo sobre la chapa de la máquina.

 

La hidrolavadora y una máquina aplicaban agua para que el grano obtuviera el grado de humedad necesario. Tras un reposo de entre 16 y 18 horas, comenzaba de nuevo un proceso de limpieza y ya por fin entraba a los molinos, que van triturando la materia prima, en varios y complejos procesos, hasta dar al producto final la finura y textura necesaria. Finalmente se obtenía una harina de gran calidad, además de otros productos secundarios como salvado de hoja, tercerilla y cuarta, que eran empaquetados. El recordado Valeriano Martín, el último molinero, explicaba no hace mucho tiempo en una entrevista que “los sacos eran de 100 kilos” y se apilaban “de a seis” para luego ser vendidos.

 

Hoy, lejos de producir harina, aunque su excelente estado de conservación a buen seguro que lo permitiría, lo que produce es turismo. La fábrica, que ha recibido varias inyecciones económicas para su conservación, puede ser visitada en su totalidad. Miles de visitantes lo hacen cada año, en un programa turístico que además incluye la posibilidad de pasear en la embarcación eléctrica Antonio de Ulloa, por las apacibles aguas del Canal. Algunos de los viejos almacenes, que se sitúan frente a la fábrica, también han sido felizmente restaurados. Uno de ellos se yergue como el Centro de Recepción de Viajeros del Canal, además de acoger conferencias, exposiciones y otras muchas actividades.

 

Es un perfecto ejemplo de como un antiguo edificio industrial puede reconvertirse en todo un monumento.  Pasen, vean y sumérjanse en la época de oro de esa locura ilustrada llamada Canal de Castilla.

 

 

DE FÁBRICA DE HARINAS A MUSEO Y ESCUELA DE TEATRO

 

En sus más de dos décadas como museo, la fábrica de Harinas San Antonio de Medina de Rioseco ha recibido miles de turistas que se han dejado atrapar por la magia que encierra este lugar, donde es fácil iniciar un viaje al pasado. De martes a domingo puede ser visitada, en un recorrido turístico guiado en el que los visitantes conocerán de primera mano toda la maquinaria, intacta, y el proceso harinero que, día tras día, durante casi 150 años se produjo en el edificio.

 

Asimismo, el Ayuntamiento de Medina de Rioseco, entidad propietaria de la fábrica, periódicamente ha puesto en marcha unas visitas teatralizadas que han captado el interés de muchos visitantes. Un actor da vida al personaje de un veterano molinero, quien narraba cómo era el duro trabajo en la fábrica, así como multitud de historias y anécdotas.

 

Pero no solo este ha sido la única actividad llevada tras los muros de piedra, madera y ladrillo del inmueble. Durante algunas ediciones, el edificio fue el epicentro de la experiencia teatral llevada a cabo por la compañía 'The Cross Border Project', que dirige la vallisoletana Lucía Miranda.

 

“Una reunión de profesionales internacionales de las artes escénicas y la educación para promover la transformación social mediante el trabajo con la comunidad, en un encuentro de formación en teatro aplicado”, según relataban fuentes de la propia compañía.  La experiencia recibía el nombre de Escuela de Teatro Fábrica de Harinas.

 

Por último, hace algunos meses el ministerio de Fomento ha aprobado una ayuda que supera los 800.000 euros, para que el Ayuntamiento de Rioseco actúe de forma integral en el estado de conservación del edificio.  Tal y como apunta el alcalde de la localidad, David Esteban, “nuestro objetivo es aprovechar este elemento único del patrimonio industrial de Castilla y León”.

 

El Consistorio ya baraja diferentes propuestas -una vez culminen la reforma integral- desde convertirse en centro de formación para realizar cursos a ser laboratorio ciudadano para la “producción, investigación y difusión de proyectos sociales que exploren sobre el aprendizaje colaborativo”. También se propone convertirse en centro cultural y espacio para actividades culturales y deportivas en familia; transformarse en centro de trabajo y de reuniones; en centro social para la promoción de proyectos de cooperación o voluntariado; o en residencia para artistas y creadores.