Una exposición muestra en Valladolid la creación de la 'Residencia de Señoritas' como avance en la igualdad

La Sala Municipal de Exposiciones del Teatro Calderón acoge desde este miércoles y hasta el 12 de marzo la muestra 'Mujeres en Vanguardia. La Residencia de Señoritas en su centenario (1915-1936) en el que se rinde homenaje al que fuera el primer centros oficial instaurado en España para fomentar la educación superior de las mujeres.

SECCIONES DE LA EXPOSICIÓN

 

Junto a las fotografías, testimonios sonoros de las protagonistas, libros y documentos exhibidos, una selección de obras artísticas ilustra cada apartado de la exposición. El conjunto de obra plástica incluye una serie de grabados, óleos y retratos de las pioneras en la universidad o en las aulas, que ilustran el primer apartado de la muestra.

 

El segundo apartado de la exposición reúne un conjunto de obras en las que se pone de manifiesto la dimensión que adquirió la Residencia de Señoritas como espacio de encuentro y desarrollo de las artes llevadas a cabo por mujeres. En el equipo docente de la Residencia hubo destacadas creadoras, como Victorina Durán y Maruja Mallo, así como entre sus estudiantes, entre las que estuvieron Delhy Tejero, Joaquina Zamora y Menchu Gal.

Acción Cultural Española y la Residencia de Estudiantes, en colaboración con la Fundación Municipal de Cultura, pretenden así mostrar "el paso de gigante" que se dio en 1915 hacia la igualdad de los derechos de las mujeres con aquel proyecto de renovación de la sociedad inspirado por la Institución Libre Enseñanza.

 

Con este fin, tras ofrecer un recorrido por las propuestas relacionadas con la educación femenina y con la incorporación de las mujeres a la vida profesional que, desde el último tercio del siglo XIX, promovieron los hombres y mujeres vinculados a la ILE, los diferentes apartados de la exposición, a través de una selección de libros, documentos, fotografías y obra plástica, reconstruyen la aventura de la Residencia de Señoritas en sus veintiún años de vida.

 

Esta Residencia sólo alcanzó importantes logros materiales, pasó de ocupar las dos casas en las que se inauguró el grupo en la madrileña calle de Fortuny, con capacidad para treinta estudiantes, a tener doce edificios con cabida para cerca de trescientas, sino que también consiguió que de sus aulas saliera un grupo excepcional de mujeres altamente cualificadas, gracias a las que el modelo social tradicionalmente asociado a la condición femenina empezó a experimentar una auténtica transformación.

 

Aunque el grupo femenino de la Residencia no ha dejado en la historia una huella "tan notoria" como el masculino, ambos desempeñaron un papel "crucial" en el pasado reciente de España. Los dos formaban parte del mismo proyecto, compartían los mismos principios, perseguían objetivos similares y, entre 1915 y 1936, sus trayectorias corrieron paralelas.

 

En todas sus actividades la Residencia de Señoritas contó con el apoyo fundamental del International Institute for Girls in Spain, una institución norteamericana asentada en Madrid desde principios del siglo XX que le aportó medios materiales así como métodosy ejemplos de los que se beneficiaron las jóvenes estudiantes españolas. Por mediación del Instituto Internacional, además, se llegó a acuerdos con diferentes colleges femeninos norteamericanos para conceder becas de intercambio.

 

Casi la totalidad de las mujeres que tuvieron algo que decir en la sociedad española del primer tercio del siglo XX estuvieron relacionadas con la Residencia de Señoritas. Victoria Kent, Matilde Huici, Delhy Tejero o Josefina Carabias fueron algunas de sus residentes más destacadas.

 

María Goyri, María Zambrano, Victorina Durán o Maruja Mallo formaron parte de su profesorado. Zenobia Camprubí, Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, María Martínez Sierra, Clara Campoamor o Concha Méndez participaron en sus actividades.

 

A comienzos de 1937, siguiendo al Gobierno de la República, la Residencia de Señoritas se trasladó a Valencia, a la localidad de Paiporta. Acabada la guerra, y disueltos por decreto los centros de la JAE, en varios de los edificios que había ocupado la Residencia de Señoritas se creó, en 1940, el Colegio Mayor Teresa de Cepeda.

 

Las antiguas residentes se diseminaron por América, Europa y España, con diferente fortuna. Algunas pudieron aprovechar las redes tendidas en los años previos y recalaron en distintos países de la geografía americana y europea, donde vivieron sus años de largo exilio. Entre las que quedaron en España, muchas tuvieron que enfrentarse a diversos tipos y grados de represalias, que en ocasiones incluyeron periodos de cárcel e inhabilitación.

 

Pero, para las mujeres en particular, el desenlace del conflicto supuso "un brutal retroceso" respecto a los avances obtenidos en las décadas anteriores. A pesar de ello, la experiencia de estas mujeres, adelantadas a su tiempo, "alentó el camino de otras muchas que se apoyaron en su ejemplo cuando les tocó recuperar el terreno perdido".

Noticias relacionadas