Una estudiante erasmus en Italia: "Cuando apareció el coronavirus, la gente pagaba lo que fuese para irse"

Almudena García, estudiante de Derecho de la UVa en Italia. TRIBUNA

Almudena García, alumna de Derecho en la UVa, se encuentra en Téramo donde cuenta la situación que vive ante las novedades y respectivas medidas tomadas por la creciente infección

A cientos y cientos de kilómetros de casa. Almudena García se encuentra en la región de Los Abruzos, una zona de la Italia meridional. Más en concreto en la provincia de Téramo, una ciudad de 55.000 habitantes situada a poco más de 150 kilómetros de Roma. Un alejado lugar que, pese a todo, no es ajeno al coronavirus.

 

Eso sí, el territorio no se encuentra, por ahora, entre los más afectados del país. Almudena comenta que "es una de las zonas con menos casos" y que allí están "bastante tranquilos". Han recibido un comunicado de la SEPIE, el 4 de marzo, con motivo de la actualización de la zonas afectadas en Europa, en el que se habla del seguimiento coordinado de las actuaciones e información sobre la incidencia epidemológica COVID-19, en relación con proyectos Erasmus+ en curso de instituciones de educación y formación españolas.

 

Y no es el único aviso que les ha llegado recientemente. La Universidad de Valladolid también ha establecido protocolos de actuación con aquellos estudiantes que se encuentran en el país italiano.

 

En Téramo, actualmente, existen tres casos de afectados por el virus. Aunque el pronóstico es que se incrementará el número pronto, tal como ha ocurrido en las pasadas semanas en la mayoría de lugares del país. 

 

"Igual más adelante, si se pone la cosa peor, pensamos en volvernos. Pero de momento...", titubea Almudena. Además, la joven indica que se están cancelando bastantes vuelos a Italia, que están pendientes y un poco preocupados por si sucede la suspensión de alguno mientras se encuentran en España, y se da el caso de que no puedan regresar.

 

Según cuenta la estudiante, "al entrar al país te hacen un control con la cámara termosensible, pero la situación no está tan alterada como en el norte". Las circunstancias no son iguales en todo el país, y narra que tiene un conocido en Milán que dice que su residencia ha quedado "desierta".

 

Mientras, una farmacia de la ciudad reparte desinfectantes de manos gratis, y la falta de mascarillas se hace notable en los establecimientos sanitarios de la zona, al lado de carteles que advierten su agotamiento; "non abbiamo mascherine". El mensaje es claro.

 

"La gente, cuando sucedió el boom de la noticia, se pillaba vuelos pagando lo que hiciese falta para irse", señala sorprendida, "y eso puede ser muy negativo, porque al final, mucho de ellos se llevaron el virus a casa".

 

Almudena apuntala que el impacto, a parte de haberse desarrollado ampliamente en Italia, ha llegado a otras zonas más lejanas de Europa, y que no han causado tanto eco en los medios: "hace cosa de una semana y poco fuimos a Budapest, y farmacia tras farmacia, en la búsqueda de desinfectante y mascarillas, no quedaba nada de nada en ningún lado". El coronavirus, está claro, llega a todas partes.

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