Una dimensión ulterior en el Herreriano

Palabras contra el olvido 168.

Una obra de arte que se precie tiene que llevar implícita una materia que la dé  forma y contener  una idea predeterminada que conduzca algún sitio. Por eso,  la mayoría de las obras de arte son  objeto y concepto. La escultura -que se puede ver en el Herreriano hasta el 13 de noviembre de este año- intenta dar forma a los elementos con la intención –fallida a mi modo de ver- de satisfacer diferentes veleidades plásticas que al fin y a la postre 'no te dicen nada'.  

 

La dispersión que ofrece esta exposición no permite al visitante disfrutar del acto de la contemplación   y ese es su mayor hándicap.  No es una novedad poder observar en los museos de arte contemporáneo el auge y apogeo que tiene el surrealismo (los sueños como eje de la obra) para analizar e interpretar los acontecimientos y los hechos desde una nueva perspectiva. Una nueva perspectiva, como se supone que pretende esta exposición fallida y sin un ápice de magnetismo.  

 

Y la 'alineación' de artistas que podemos ver en la exposición son todos de primer nivel a priori, luego hay que acercarse a sus obras y escuchar lo que te dicen, o lo que te sugieren o yo que sé, algo. Si lees el catálogo de la exposición imaginas que aquello cuando lo veas va a ser inolvidable; qué va. Pregunté a la persona que me acompañaba qué le había parecido la exposición  que ocupa las salas, 3, 4, 5,6 y 7 y me dijo 'ni fu, ni fa'. Nada, no me ha dicho nada.

 

Y recordé la anécdota famosa del espárrago. Compre un manojo de espárragos en el mercado de la Plaza España y le pregunté al frutero la mejor manara que él conocía de pelarlos. Y me dijo, 'Usted tranquilo, que el espárrago se lo dice'. Y efectivamente, coges el pelador y vas quitando hebras hasta que llega el momento de ¡eureka! Y así con todos.

 

Hay que reconocer ya de una vez que no todo lo que se expone en un museo son creaciones artísticas. Hay que ver  el mal que ha hecho en el público en general y en los artistas en particular  el programa de TV “MasterChef “  Esa mezcla de texturas, aromas, gustos, matices, y  formas han posibilitado mezclar 'churras y merinas' dando origen a nuevos sabores donde el comensal no sabe si está agrio o está dulce, si está soso o salado.

 

Eso, se ha trasladado a las artes plásticas  como se puede ver en esta exposición. Pero lo mejor que puedes hacer,  desconocido lector,  es acercarte al Patio Herreriano y descubrirlo por ti mismo.