Una denuncia por el voto de residentes extranjeros en Valladolid puede alterar el reparto de senadores

Arenales Serrano (derecha) y Sara Galván (izquierda).

La reclamación de un ciudadano particular pone en entredicho el proceso del recuento en que las urnas se quedaron sin custodia durante veinte minutos "para tomar un café"

La denuncia del arquitecto vallisoletano Fernando Morán puede alterar la asignación de senadores en Valladolid. El recuento electoral del pasado 10 de noviembre terminó con la candidata del Partido Popular, Arenales Serrano, por delante de la socialista Sara Galván. La diferencia entre ambas era de 21 votos: 93.975 para la primera frente a 93.754 en el caso de Galván. El escrutinio no se cerró al cien por cien la noche electoral al detectarse irregularidades en tres mesas más que también han sido denunciadas.

 

A esta situación se añadió el conflicto suscitado el pasado miércoles, 13 de noviembre, en la sala de juicios de la Audiencia Provincial de Valladolid habilitada para la realización del recuento de votos del CERA (electores residentes ausentes que viven en el extranjero) y que ascendía a 2.533 solicitudes. Durante este proceso, el denunciante que acudió a título personal a dicho recuento, observó una serie de actuaciones que decidió posteriormente transformarlas en una denuncia. Fernando Morán añade, además, la transcripción en audio de todos los hechos que grabó con su propio teléfono.

 

Las votaciones del CERA cambiaron finalmente la asignación de senadores. Sara Galván fue la más votada en la colonia de residentes en el extranjero con 533 votos. A ellos hay que añadir los 173 de la mesa de Villabáñez, también denunciada al registrarse dos actas diferentes, por los 68 de Arenales Serrano, que recibió 297 votos del CERA. Las cifras totales otorgaron 94.660 para la candidata socialista 94.430 para la popular, con 230 sufragios de diferencia.

 

En la denuncia, Fernando Morán adjunta un plano de la sala del recuento que quedó vacía durante un espacio de veinte minutos supuestamente custodiada por un guardia de seguridad pero con varios accesos habilitados que podían facilitar la entrada y salida de personas con total libertad. "Se puede observar la existencia de cuatro puertas, tres hacia el pasillo y una hacia otras dependencias internas que conectan normalmente para la entrada y salida independiente de los jueces en las vistas, y que por lo tanto la sala brinda la posibilidad de realizar entradas y salidas intimas e independientes del público a ella, pues el público solo puede acceder a la sala desde el pasillo y los magistrados desde sus dependencias íntimas e internas (distribución normal de todas las salas de juicios en España)", dice el denunciante.

 

Fernando Morán refleja en su denuncia que, una vez vaciados los votos y depositados en las respectivas urnas de Congreso y Senado, se dio la orden de abandonar la sala para hacer un receso y, posteriormente, continuar con el recuento de votos. "Hacia las once de la mañana, es decir una hora más tarde de las diez de la mañana, hora a partir de la cual, según se estipula en el articulo 103.2 de la Ley Electoral vigente, se realiza el escrutinio general que es un acto único que tiene carácter público. En la sala citada se dio termino a la operación de introducción en dos urnas del Congreso y Senado de los votos locales inscritos en el censo electoral de residentes ausentes (voto CERA) así como los votos del personal de las Fuerzas de Seguridad del Estado desplazadas a Cataluña, y como digo, manifiesto que al finalizar la introducción completa de todos los votos del escrutinio en cada una de las urnas, ya preparadas para el escrutinio (unos dos mil votos esperando ser abiertos) se anunció ante la sorpresa del denunciante que se iba a proceder a la realización de un receso de veinte minutos para lo que se vaciaría la sala de personas 'para tomar un café' dejando las urnas solas y preparadas para ser abiertas y después proceder al escrutinio".

 

El denunciante se negó a abandonar la sala, apelando a la custodia de los mas de 2.000 votos depositados en ambas urnas y mantuvo una tensa discusión con el presidente y la secretaria de la sala. Fernando Morán mantiene que durante es periodo establecido para tomar un café, las urnas pudieron ser manipuladas. "Suspender la custodia pública de un acto de votación constituye un delito y está en contra de la ley. Suspender la custodia pública de una votación para tomarse un café tiene tal trascendencia. Es decir, la trascendencia de la vigilancia y custodia publica de las urnas en esos momentos en los que el presidente suspende el acto para tomar café y vacia la sala justo cuando ya las urnas están preparadas para ser abiertas (2000 votos) en esos momentos decisivos en los que del resultado de su escrutinio siguiente depende la el que un senador provincial será o bien del Partido Popular o bien del Partido Socialista modificando con ello el panorama político de la nación".

 

La candidata popular, Arenales Serrano, ha pedido el asesoramiento del Partido Popular que ya ha enviado un abogado directamente desde la sede nacional de la formación para trabajar sobre estas presuntas irregularidades. El denunciante, por su parte, solicita la repetición del escrutinio y que los responsables de provocar ese espacio vacío de veinte minutos para el café sean penalizados. 

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