Una de cada tres toneladas de producto que entra en la cadena alimentaria en Valladolid acaba en la basura

Reportaje Gráfico: Gonzalo Rico

Se trata de un estudio titulado 'Cómo come Valladolid', en el que se especifican algunos datos sobre los consumos alimenticios de los vallisoletanos.

El profesor de la Universidad de Valladolid, Óscar Carpintero, ha dado a conocer los datos de un estudio elaborado por la propia UVa, el Ayuntamiento de Valladolid, Alimenta Valladolid y las fundaciones Carasso y Entretantos sobre los consumos alimentarios en la ciudad de Valladolid, titulado ‘Cómo come Valladolid. Huella Ecológica y percepción social de la cadena alimentaria en Valladolid’.

 

Carpintero ha explicado que en los últimos tiempos se ha observado “un nuevo tipo de consumidor preocupado por el carácter saludable y no tanto por el precio de los alimentos. Asimismo, cada vez se valora más el abastecimiento de proximidad y se prefiere el producto local”. El profesor de la UVa dice que a la vista de los datos hay “margen de mejora”.

 

El estudio concluye que su se mejorase el consumo hacia uno más sostenibles y saludable la huella sobre el territorio (emisiones, gasto hídrico, presión sobre el medio ambiente) podría reducirse entre un 21 y un 37 por ciento, una cifra que aumentaría considerable (entre un 54 y un 88 por ciento menos) en caso de optar por una dieta lacto-vegetariana.

 

Óscar Carpintero ha ofrecido datos reveladores. Durante la crisis (2008-2015) se redujo el consumo de alimentos un 14%, sin que se produjera un déficit nutritivo. Una de cada tres toneladas de los alimentos que entran en la ciudad acaban desechándose, “bien en la etapa intermedia o como residuos” y concreta: “una de cada cinco toneladas no llega ni siquiera a los hogares”. Asimismo, el 35% de los residuos que se generar en Valladolid corresponden a alimentos orgánicos.

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