Un vecino lanza un sofá desde un tercer piso en la calle San Lorenzo de Valladolid
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Un vecino lanza un sofá desde un tercer piso en la calle San Lorenzo de Valladolid

El mueble quedó colgado de la barandilla de un patio exterior. La Policía Investiga las causas del vecino que arrojó el sofá y otros enseres desde un balcón.

La escena más bien parecía extraída de una de las películas que se estrenarán en la Seminci. Pero a veces, la realidad supera la ficción. Lo cierto es que los transeúntes que, alrededor de las 7.30 horas de la mañana de este viernes, caminaban por la calle San Lorenzo de la capital no daban crédito.

 

Un sofá de tres plazas colgaba de una barandilla de uno de los patios exteriores del edificio ubicado en el número 7. A esa hora, una dotación de Bomberos con un camión con escala llegaba al lugar de los hechos, junto a varios agentes de la Policía Local. Los Bomberos accedían a través de la escalera hasta el lugar donde colgaba el sofá para retirarlo y poner fin al peligro de inminente caída sobre la vía pública.

 

Al parecer, el sofá había sido arrojado desde el balcón de un tercer piso, junto a otros muebles y objetos que se acumulaban en la calle: varias sillas, una pequeña mesa y un ordenador, entre otros enseres. Fuentes policiales indicaban a Tribuna que los objetos se habían lanzado desde un tercer piso, aunque desconocían las causas. Inmediatamente después de retirar el mueble, que había quedado colgado en la barandilla del patio exterior que circunda el bloque de viviendas, los agentes procedían a efectuar “una comparecencia” para esclarecer los hechos. La altura desde la que se arrojó el sofá es considerable, porque además de los tres pisos hay que contar los bajos del edificio y la entreplanta de este inmueble.

 

Por el momento, no han trascendido las causas de este curioso suceso, aunque algunos vecinos apuntaban a un joven que podría haber llegado en estado de embriaguez después de una noche de fiesta. Desde la Policía se valoraba "la suerte" de que el sofá quedará enganchado en la barandilla y no haber alcanzado la calle, con el tremendo peligro que hubiera supuesto en caso de pasar algún viandante en esos instantes.