Un vallisoletano en Shanghái: “La sensación con el coronavirus es que los chinos tienen bastante miedo”
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Un vallisoletano en Shanghái: “La sensación con el coronavirus es que los chinos tienen bastante miedo”

Pablo Muelas, con la mascarilla puesta en Shanghái. TRIBUNA

Pablo Muelas trabaja en la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Shanghái y relata que “se está volviendo a la normalidad progresivamente”.

‘Llegar y besar el santo’ es una expresión bastante utilizada en castellano cuando nos referimos a que alguien recibe buenas noticias o vive un buen momento tras aterrizar en un destino. El vallisoletano Pablo Muelas Lorenzo comenzó una nueva etapa en su vida a principios de enero, cuando empezó a trabajar en la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Shanghái con la beca ICEX, y su inicio ha sido duro.

 

Su camino profesional le ha llevado a China, un destino que unas semanas después se convirtió en el centro del mundo debido al coronavirus. La alerta se hizo gigante en el país asiático y, sobre todo, en las principales ciudades. “Shanghái está a 800 kilómetros de Wuhan, pero es uno de los principales nodos de China, junto a Pekín, y la ciudad más poblada del país, por eso la alerta también ha llegado aquí”, explica.

 

Este joven vallisoletano cuenta a TRIBUNA que el uso de mascarilla es “obligatorio para todo el mundo”. Pero las medidas de precaución van más allá, ya que “antes de entrar a cualquier tienda, centro comercial, metro o recinto te toman la temperatura bien con un termómetro digital o con una cámara térmica”.

 

Asegura que, en su llegada, las dos primeras semanas y media de enero fueron “normales”: “Me dio tiempo a ver la ciudad y era todo lo que en principio esperaba de ella. Llena de gente, muy internacional y con mucha vida, pero de repente llegaron las vacaciones por el año nuevo lunar chino. Yo iba a tener puente del 25 al 29, pero los chinos tenían una semana larga y la ciudad se vació, ya que la gente de las grandes ciudades aprovecha para viajar e ir a visitar a sus familias. Y ahí fue cuando todo estalló”.

 

En ese momento, el día a día cambio para los habitantes de Shanghái. “En principio se alargaron las vacaciones una semana como medida de prevención y esta semana por fin se está volviendo a la normalidad progresivamente. Desde finales de enero la ciudad parece una ciudad fantasma, vacía y con la mayoría de establecimientos cerrados”, expresa.

 

DESCONOCIMIENTO

 

En Shanghái viven más de 24 millones de personas, por lo que le impresionó esta nueva situación en una ciudad con tanta población. Mucha gente que vive con miedo por el desconocimiento “acerca del virus en sí y todo lo que pueda conllevar”. “La sensación desde dentro es que los chinos tienen bastante miedo. Tienen como referente el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave, en castellano) y tratan de evitar a toda costa el salir más de lo necesario. Están muy concienciados con la alerta”, cuenta.

 

Pablo también muestra su preocupación, más allá de la obvia por la salud, por “la repercusión” de toda la situación: “El día a día es diferente, ya que a no se puede hacer muchas cosas como ir a museos, monumentos, gimnasios, elegir más limitadamente entre restaurantes… Y también en el ámbito profesional, puesto que se dice que está situación puede tardar en superarse dos o tres meses, con las previsiones más pesimistas hablando de incluso más”.

 

Respecto a la repercusión que está teniendo el coronavirus en España, asegura que sigue “todas las noticias” que puede sobre ello. “Me parece que, como siempre, desde la distancia todo se magnifica; y más tratándose de un país como China, con todo lo que representa para todo el mundo actualmente. Aquí sobre todo lo que se palpa es el miedo a lo que pueda pasar”, expresa.

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