Un total de 60 menores participan en el primer programa de intervención social en 'Delicias'

G. CABARGA

El Ayuntamiento de Valladolid, la Obra Social "la Caixa", Cáritas y la Casa de Juventud Aleste han presentado este lunes el balance de 2017 y han renovado el convenio para este curso.

Los jóvenes y menores en situación de vulnerabilidad del Barrio de las Delicias de Valladolid participaron durante el curso pasado (2016-2017) del primer programa de intervención social promovido por el Ayuntamiento de Valladolid, la Obra Social 'la Caixa', Cáritas y la Casa de Juventud Aleste. El alcalde, Óscar Puente, acompañado de miembros de la Administración, la iniciativa privada y las entidades de la zona ha presentado este martes el cierre del primer año de este proyecto socioeducativo, que finaliza con la participación de 60 menores, de entre 6 y 14 años, y 14 adultos

 

Los representantes de estas instituciones han renovado el convenio para poder dar continuidad al programa 'Delicias', un proyecto que surgió por el especial interés de la administración local en el desarrollo de proyectos sociales para la integración de los jóvenes y menores de la zona en situaciones precarias o de pobreza.

 

El alcalde ha recordado que Delicias es "uno de los barrios más queridos de la ciudad de Valladolid que ha sufrido las secuelas de la crisis económica". Como consecuencia, muchos jóvenes y menores han abandonado los estudios "pasando mucho tiempo de ocio no dirigido", lo que en ocasiones provoca que la convivencia intercultural "no sea lo óptima que debiera y se generen tensiones e inseguridad ciudadana".

 

El convenio promueve la búsqueda de soluciones a esta situación y para financiar la gestión del programa, la Obra Social 'la Caixa' ha contribuido este año aportando 35.000 euros, lo que sumado a la inversión de 2017 supone una cantidad global de 85.000 euros. Por su parte, el Ayuntamiento de Valladolid aporta 15.000 euros, ascendiendo la inversión total en los dos años de proyecto a unos 100.000 euros.

 

Cáritas Diocesana de Valladolid, a través de la Parroquia de Santo Toribio, ha colaborado en uno de los dos proyectos que ampara el convenio, promoviendo experiencias de compañerismo entre los jóvenes. Así lo ha manifestado su director, Guenther Eduardo Boelhoff, afirmando que "es fundamental facilitar la conexión entre culturas y etnias saliendo al encuentro de los jóvenes en el lugar en el que están y donde pasan tiempo".

 

Junto a este proyecto y a la labor de los servicios sociales municipales en el barrio, se añade la colaboración de la Casa de Juventud Aleste apoyando la educación, la mediación sociocultural y la autonomía de los jóvenes y adultos del barrio. Lorena Hernando, representante de la asociación, ha transmitido que el programa ha tenido en el curso pasado "buenos resultados", y que se espera seguir el camino en 2018 hacia "la reducción del absentismo y el fracaso escolar".

 

Hernando ha señalado que durante el curso 2016-2017 se trabajó con 60 menores de entre 7 y 14 años distribuidos en cuatro grupos de edad y con 14 adultos en un grupo de trabajo para mejorar las competencias sociales básicas y promover la empleabilidad. Además, en la intervención que se está desarrollando en el presente curso se está trabajando con un grupo similar, en torno a 55 menores y 12 adultos.

 

El proyecto de Cáritas ha puesto especial atención a la integración a través del deporte, con la creación de un equipo de fútbol para menores y jóvenes gitanos en situación de riesgo de exclusión. "Tenemos constatado que el deporte está jugando un factor clave a la hora de integrar a los jóvenes", ha afirmado Puente, mencionando la existencia de un proyecto similar en el colegio Cristobal Colón en el barrio de Pajarillos para jóvenes de étnia gitana en el que la participación se basa en la escolarización y los buenos resultados académicos.

 

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