Un sitio adonde ir

La fuerza y la dulzura, el placer y la violencia están presentes en la percusión de Evelyn Glennie. Su interpretación de Veni, Veni, Emmanuel de James MacMillan va a ser algo muy difícil de olvidar. Difícil, no: imposible.

Ficha Técnica: Centro Cultural Miguel Delibes. CCMD. Valladolid. 4 Abono. Sala Sinfónica. Orquesta de Castilla y León. OSCyL. Director: Yan Pascal Tortelier. Percusión: Evelyn Glennie. Programa: James MacMillan y Serguéi Prokófiev.

 

Ofreció al respetable –que estaba ansioso por verla y escucharla- una lección magistral de cómo se construye un espacio sonoro rara vez oído por estos lares. Con una técnica depurada que busca la sutileza y la violencia, cautivó a los miembros de la OSCyL y a su director invitado Yan Pascal Tortelier. El director no la perdió de vista ni un instante y viceversa.

 

La orquesta respondió de manera disciplinada y sin perder la concentración para crear una atmósfera enriquecedora donde el oyente campó a sus anchas para envolverse en placer sin sobresaltos. En los instantes finales del concierto de Evelyn Glennie percibí un raro silencio. Un silencio como si hubiese muerto un torero. Un raro silencio que se debatía entre el misticismo en constante peligro de extinción y los pitidos del móvil que anuncian que la hora de la pastilla ha llegado. EV demostró que la música es una arte físico.

 

Durante mucho tiempo los instrumentos que vemos en el escenario han sido fabricados con tripas y tendones, hechos a mano. Misteriosamente ahora nos llega su sonido. Nos llega sin palabras y nos ayuda a salir de nosotros mismos. A ser otro. Yo soy otro, y ese otro, también soy yo que dijo el poeta. El sonido hace brotar el sentido. Por eso, curiosamente, el momento más importante del concierto se produjo al final, cuando la orquesta dejó de tocar y EV condujo al oyente camino del gran silencio. El silencio es adictivo, como las joyas preciosas… como tú cuerpo tendido al sol, los días de tristeza. El silencio era de oro y se convirtió en un placer que hay que custodiar. Prokofiev, no sé, fue el jueves y no me acuerdo.

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