Un rosario de Dolor y de belleza

Ambiente caluroso en una de las procesiones más bellas de Valladolid, con el Rosario del Dolor en el que desfilan seis pasos procesionales desde la iglesia de La Vera Cruz.

Una de las procesiones más importantes de todas las que se celebran en Semana Santa es la del Rosario del Dolor de este Lunes Santo, por lo destacable de las tallas que procesionan, la mayoría de ellas atribuidas al genio de la madera policromada, Gregorio Fernández.

 

Con una temperatura calurosa y un sol esplendoroso, muy inusual en estas fechas y especialmente en las procesiones de Semana Santa habitualmente frías, el desfile partía de la iglesia penitencial de La Vera Cruz, ascendiendo por la bella calle de Platerías.

 

La Oración del Huerto, de Andrés Solanes, Jesus Atado a la Columna, una de las enseñas de la Pasión Vallisoletana, el Cristo de los Artilleros y Nuestra Señora de la Vera Cruz, todos ellos del imaginario Fernández formaban la planta procesional, a la que se unían ya en la calle otros dos pasos: La Crucifixión procedente de la iglesia de Santiago de la Cofradía de las Siete Palabras y Jesus Camino del Calvario, que reposa en el Museo Nacional de Escultura.

 

La procesión acude hasta la plaza de San Pablo donde, ayudados por las imágenes procesionales, se reza el rosario con los misterios dolorosos y las letanías a la Virgen. La procesión del Rosario del Dolor volvía sobre sus pasos y tres horas después, los pasos reposaban en sus iglesias. A juzgar por el rostro de sus cofrades, el desfile había sido más que satisfactorio y muy caluroso.