Un pedazo de la Semana Santa vallisoletana

En una ciudad como Valladolid donde la Semana Santa tiene un peso tan importante, por desgracia no contamos con un museo de la Semana Santa como sucede en otras ciudades de la comunidad o incluso alguno de los pueblos de la provincia. Aunque si uno se para a pensar por un segundo, sin duda el Museo Nacional de Escultura constituye un buen ejemplo para ilustrar la ya afamada afirmación de que la Semana Santa de Valladolid es un auténtico museo en la calle, sobre todo con la procesión de la Sagrada Pasión del Viernes Santo.

 

El Museo Nacional de Escultura, situado en el Colegio de San Gregorio de la capital del Pisuerga, alberga desde principios del siglo pasado las obras que un día configuraron el catálogo del Museo Provincial de Bellas Artes ubicado en el Palacio de Santa Cruz.

 

Entre las muchas piezas que conserva y custodia el museo se localiza un número importante de esculturas procesionales que en su día pertenecieron a las distintas cofradías penitenciales históricas de la ciudad y que pasaron a manos del estado a través de las famosas desamortizaciones.

 

Entre las paredes del Museo Nacional de Escultura de Valladolid podemos encontrar la llamada Sala de pasos donde se encuentran algunos de los pasos que durante la Semana Santa procesionan por las calles de nuestra ciudad alumbrados por las distintas cofradías: Sed tengo (Gregorio Fernández – encargado por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno) alumbrado por la Cofradía de las Siete Palabras; Cristo camino del Calvario (Gregorio Fernández – encargada por la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo) alumbrado por la Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Despojado; La Elevación de la cruz (Francisco del Rincón – encargado por la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo) procesionado por la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz. Así como sayones u otros elementos que se incorporan a los distintos pasos procesionales para embelesar a visitantes y locales durante la Semana de Pasión.

 

Además de las obras ubicadas en esta sala, el museo cuenta con otras piezas que podemos disfrutar durante las procesiones de Valladolid. Es el caso del paso de El Santo Sepulcro encargado por la Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias realizado por Alonso de Rozas y que actualmente es procesionado por la Cofradía del Santo Sepulcro; o la perla de Gregorio Fernández, El Cristo de la Luz, ubicado en el Palacio de Santa Cruz y forma parte de la Hermandad Universitaria del Cristo de la Luz.

 

Los días previos a la Semana Santa, las distintas cofradías acuden al citado museo a recoger los pasos que días más tarde procesionarán por las calles de la ciudad. Antes y después de esto, los profesionales de la conservación y restauración del museo se encargan de que todo esté a punto para que las imágenes sufran lo menos posible durante las procesiones.

 

Aunque el Museo Nacional de Escultura no sea un museo de Semana Santa propiamente dicho, su aportación a la misma y las tallas que guardan, le hacen penar uno la suerte que tienen los vallisoletanos que pueden disfrutas de estas obras durante todo el año.

 

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