Un paseo por el monasterio de Santa Catalina de Siena, donde pudiera estar enterrado Juan de Juni

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El Ayuntamiento de Valladolid ha adquirido el histórico convento que transformará en un espacio "combinado" para la cultura, la sociedad, el ocio y el deporte. 

Fue fundado en 1488 por Doña Elvira Benavides y Manrique y hubo un tiempo en el que llegó a ser habitado por más de un centenar de monjas. Hablamos del histórico convento de Santa Catalina de Siena, ubicado en plena judería de Valladolid, en la calle Santo Domingo de Guzmán y que hasta 2009 estuvo habitado por monjas dominicas.

 

Ahora el Ayuntamiento de Valladolid, que desde 2018 es su propietario gracias a una compra de cerca de seis millones de euros, se plantea nuevos usos para este edificio, antes dedicado al rezo y al culto. Un hotel, centro social, espacio cultural e incluso deportivo… Todos los usos caben”, ha dicho el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, quien ha visitado el edificio acompañado de José Delfín val, cronista de la ciudad y estudioso de la historia vallisoletana.

 

Precisamente José Delfín explica que es uno de “los conventos más importantes que tiene la ciudad de Valladolid desde el siglo XV”, antes de relatar que el “notable arquitecto” vallisoletano pedro de Mazuecos intervino en varias modificaciones. “Conserva las dos esculturas sedentes del matrimonio Cabeza de Vaca que fueron patronos de este monasterio y se encuentra enterrados aquí”.

 

El escritor y periodista asegura que fue uno de los “conventos más populosos de Valladolid con ciento y pico monjas, la mayoría de ellas de clases pudientes” y es que dice José Delfín que en aquella época “era un privilegio para las familias más adineradas tener una monja de velo y rezo en el monasterio de santa catalina de Valladolid”.

 

Pero quizá, por lo que de misterio tiene, una de los grandes atractivos es que en la iglesia conventual pudiera estar enterrado el gran escultor francés Juan de Juni. “Lo tenemos que tomar con ciertas reservas”, dice el cronista. "La leyenda popular dice que a los pies de un pequeño crucifijo que esculpió el propio Juni están los restos del escultor”. Sería pues un buen lugar, dentro de ese “combinado de usos” que defiende el alcalde, para que la Junta de Cofradías estableciese una sede a la altura de la Semana Santa vallisoletana.

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