Un palomar "inmenso" en un edificio abandonado amarga la vida diaria de algunos vecinos de Santovenia de Pisuerga

El inmueble, construído hace unos diez años, ha sido tomado por estas palomas, que dejan excrementos y plumas en la calle Congreso de la localidad vallisoletana y en las vías cercanas.

La calle Congreso de Santovenia de Pisuerga se ha convertido en un palomar. Más concretamente el edificio abandonado que se encuentra en esa vía y que se construyó hace unos diez años. Los vecinos de la zona, hartos de convivir cada día entre plumas y excrementos, llevan denunciando la situación desde hace tiempo. Mientras, el Ayuntamiento, atado de pies y manos al tratarse de un inmueble de propiedad privada, sigue moviendo ficha para intentar acabar con este problema de difícil solución.

 

Se trata de cientos de palomas que desprenden plumas y defecan en este edificio, en las calles próximas y en las viviendas cercanas. Los vecinos de la calle Constitución, cuyas viviendas unifamiliares dan al inmueble deshabitado, conviven con este malestar diario. Incluso, algunos de ellos se han visto obligados a colocar parapetos de cañizo y así proteger los patios.

 

La desesperación de otro le llevó a lanzar un petardo para ahuyentar a unos animales que llevan meses con el edificio tomado. Este no alcanzó el objetivo, ya que, según ha podido comprobar Tribuna de Valladolid, la situación no ha variado.

 

“A veces huele a muerto”, explica otra vecina de la zona, aunque esta vive un poco más alejada del punto de conflicto. Y es que muchos de los que denuncian la situación destacan ese mal olor, puesto que también aseguran que hay ratas en el interior del inmueble de cuatro plantas. Por otro lado, uno de los más afectados asegura que en su jardín “hay huevos, excrementos y plumas. “Es un palomar inmenso. No se puede vivir así, apunta.

 

 

EL DERRIBO, ÚNICA SOLUCIÓN

 

Mientras, desde el Ayuntamiento de Santovenia aseguran que llevan tiempo intentando solucionar el problema. Roberto Sánchez de la Rosa, alcalde de la localidad, explica a este periódico que se han puesto en contacto con el propietario del inmueble “por un tema de estado de seguridad y salubridad.

 

“Es un problema creado por la Ordenación del Plan General aprobada en su momento. No hemos dejado de actuar desde que llegamos al gobierno y ahora hemos ido un punto más allá: realizaremos una inspección técnica con un arquitecto. Será la semana del 16 de octubre e iré personalmente. Vamos a obligar a que cierre todo y a ver el estado de los cimientos”, explica el regidor.

 

Sánchez afirma que entiende a los vecinos “perfectamente”. “Vivo en la calle siguiente y hablo con ellos frecuentemente”, comenta. Además, insiste en que la responsabilidad la debería asumir “quienes tomaron la decisión”.

 

Para el alcalde es “una situación sin salida”. “La única solución sería derribar el edificio y legalmente no se puede hacer. He hablado con abogados y arquitectos para ver si había forma de tirarlo legalmente, pero el informe técnico tendría que declararlo en ruina”, cuenta. Y es que, tal y como asegura, el propietario “se niega” a que eso ocurra o a tomar otras medidas para poner fin al problema.