Un oasis dentro del caos

Él, de aquí. Ella, de Tailandia. Se conocieron por internet y se enamoraron. Ella, Sao, se trasladó a Valladolid y juntos abrieron el primer centro de masaje tradicional tailandés de Valladolid. Corría julio del 2011...

Hace poco fue San Valentín. Dentro de nada llega el día del Padre. Pero es que después tenemos el día de la Madre. Y seguro que también se aproximan cumpleaños familiares, de amigos, el aniversario de su pareja... o EL DÍA. Sí, ese día en el que el estrés llega a su cénit y decide manifestarse en forma de contractura, dolor o cansancio. Necesita mimarse un poco. Necesita desconectar. 

 

Entonces Sao le recibe en la puerta de su centro de masaje tradicional tailandés, único en Valladolid, (C/ José Mª Lacort, nº 8, 1º C) con las manos juntas y haciendo una reverencia en forma de saludo. Le invita a descalzarse, por respeto a su cultura, y entra en un mundo paralelo a las prisas, al pitido de los coches, a los gritos... entra en un pequeño oasis dentro del caos rutinario (curiosa combinación de palabras: caos rutinario), entra en Tailandia.

 

Pero los problemas no pueden pasar. Se quedan fuera, se cansan de esperar y se van.

 

Un pasillo iluminado por velas conduce hasta la sala principal. La luz tenue, el sonido del agua corriendo y la música relajante tailandesa ayudan a crear una atmósfera mágica, exótica. Además, se ofertan varios tipos de masajes:

 

  • Tailandés: El tradicional, dirigido a mejorar la flexibilidad y a prevenir contracturas musculares, ideal si practica algún deporte con regularidad.
  • De aceites: El más demandado, para aquellos que buscan, a parte de eliminar las contracturas, relajarse. 
  • De pies: Pensado para recargar energías. Como explica Sao, "quien viene y lo prueba, vuelve. Es el que más sorprende". Se acaba con un leve masaje de hombros y cabeza también. 
  • Facial: El toque "occidental" en este pequeño centro de masajes. Limpia e hidrata la cara.
  • Hot stones: Masaje realizado con piedras de basalto. Su calor relaja y ayuda a descontracturar.

 

En todos los masajes se usa la aromaterapia para que su efecto sea completo, especialmente el de los cítricos, que ayudan a relajar.

 

Tras una hora y media de absoluta calma, al acabar el masaje, un té recién hecho le espera. Ha encontrado lo que andaba buscando. Y su cuerpo y su mente lo agradecen.

 

En la sala principal hay un pequeño estante con una foto del que fuera el médico de Buda, el maestro del masaje tailandés, "Papú". Antes de empezar un masaje, Sao le reza una pequeña oración. Además, cada jueves, Sao realiza una ofrenda. Algo curioso de ver. Si quieren saber qué es... busquen entre las fotos de arriba.

 

Más información: http://www.masajetailandesvalladolid.com/