Un mirador que no mira nada en Tordesillas
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Un mirador que no mira nada en Tordesillas

El orgullo de un edificio singular tordesillano, antiguo palacio del Rey de Castilla, convertido en Monasterio por Pedro el Cruel allá por el año 1363

El orgullo de un edificio singular tordesillano, antiguo palacio del Rey de Castilla, convertido en Monasterio por Pedro el Cruel allá por el año 1363, mira la vega del Duero con la pasión y hermosura del enclave único y siempre conmovedor. Desde la coronación de su muro hoy no se puede ver absolutamente nada pues los árboles negrillos exageradamente crecidos y mal olivados superan la línea de visión con lo que solo hojas verdes o amarillas según el tiempo entorpecen totalmente la panorámica singular.

 

Siempre he dicho que la visión pintoresca de Tordesillas que, por cierto está incluida dentro de la declaración del Conjunto Histórico de 1977 y que en más de una ocasión ha sido hurtada a la población con construcciones de edificios y pegotes a lo largo de su línea urbana, es tan respetable y merecedora de atención como cualquier inmueble histórico o artístico.

 

Y vamos con el muro de piedra que protege el Monasterio y que asoma sus sillares al llamado Paseo de la Culebra, más propiamente Paseo del Sol, confirmado con ese nombre culebril por una ocurrencia de la Corporación municipal de cuando lo urbanizaron. Recuerdo que al preguntarle al Alcalde de entonces por qué ese nombre de culebra me contestó porque el trazado va haciendo zig-zag como una serpiente.

 

-Pero, alcalde, eso se llamaba el Balcón del Sol en algunos documentos de la época, -le dije.

-¡Qué balcón ni qué mirador!, ¡culebra!

 

Y así quedó. Incluso con el tiempo se colocaría una culebra forjada en metal del artista Lolo Sancho como llamada al lugar.

 

No os perdáis en el muro del Monasterio de Santa Clara la piedra grabada con la fecha de reparación total del mismo junto a una farola desvencijada, descansadero de palomas, por el Paseo “de la culebra”.