Un inesperado aguacero arruina la procesión del Santísimo Rosario del Dolor en el Lunes Santo de Valladolid

Con los seis pasos en la calle comenzó a llover durante algo más de veinte minutos. Se taparon los pasos con plásticos y algunos, como Ecce Homo, buscaron refugio en la iglesia de las Angustias.

Un aguacero imprevisto, que apenas duró 20 minutos, arruinó la Procesión del Santísimo Rosario del Dolor. La temperatura había mejorado este Lunes Santo en Valladolid y, aunque con frío, los mercurios no reflejaban los valores invernales de días atrás. El cielo azul de la tarde, dio paso a un gris plomizo cuando comenzó a salir la procesión desde el interior del templo de la Santa Vera Cruz.

 

A las 20 horas se abrían las puertas de la iglesia Penitencial de La Vera Cruz para que el Museo, que guardan durante el año en el interior del templo, saliera a las calles de Valladolid a relatar una historia de Pasión y Muerte, la de Jesucristo.

 

El primero de los pasos que veía la luz era el de La Oración del Huerto (De Andrés Solanes, tallado hacia 1629), alumbrado por su cofradía. Le seguía El Señor atado a la Columna (Gregorio Fernández, 1619), uno de los emblemas de la Semana Santa vallisoletana, escoltado por su hermandad. El Ecce Homo o Cristo de los Artilleros, también de Gregorio Fernández, continuaba la comitiva.

 

Dos pasos más se incorporaban a la procesión. No salían de Vera Cruz, sino que esperaban en los aledaños. Se trata de Camino del Calvario (Gregorio Fernández), procedente del Museo Nacional de Escultura y traído desde la iglesia de San Andrés, para la ocasión, por su Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Despojado, Cristo Camino del Calvario y Nuestra Señora de la Amargura y La Crucifixión del Señor (taller vallisoletano, hacia 1650) que llegaba de la iglesia de Santiago, alumbrado por la cofradía de las Siete Palabras.

 

Cuando estaba a punto de hacer salida la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de la Santa Vera Cruz, la titular de la Cofradía penitencial del mismo nombre, que ponía el broche de oro a la salida de los pasos rumbo a la calle Platerías, comenzó alloviznear ligeramente. A pesar de ello, la imagen mariana salió a la calle y cuando enfiló los primeros metros de la calle el aguacero arreció. Se tapaban los pasos con plásticos y se comenzaba a buscar refugio para los conjuntos escultóricos y los cofrades.

 

Ecce Homo encontraba techo en la iglesia de las Angustias, en una imagen histórica frente a la Señora. El Calvario regresaba a su iglesia de Santiago, desde donde había partido, mientras que Cristo Camino del Calvario se dirigía al templo de San Andrés, mientras que Oración en el Huerto y Atado a la Columna entraban en la Vera Cruz y se despojaban de sus plásticos.

 

Minutos más tarde, regresaba el Cristo de los Artilleros desde la iglesia de las Angustias y con los cuatro pasos ya en el templo se iniciaba el rezo del rosario, ese que la lluvia no permitió que se hiciera –como estaba previsto-en la plaza de San pablo. Y es que el aguacero, de poco más de veinte minutos, dio al traste con la belleza de la procesión del Santísimo Rosario del Dolor.